![]() |
![]() |
|
||||||||||||||||||||||||||||
| Equipamiento,
servicios y funcionalidad de la ciudad de Curuzú Cuatiá en la Provincia
de Corrientes (1797-2000) Oscar Ernesto Mari |
|
|||||||||||||||||||||||||||
| Oscar Ernesto Mari es Doctor en Historia, egresado de la Universidad del Salvador (Buenos Aires) 1999; Licenciado en Historia, egresado de la Universidad del Nordeste (1994); y Profesor en enseñanza Media, Normal y Especial en Historia, egresado de esta última Universidad en 1986. Actualmente es becario Post-doctoral en investigación del CONICET y Profesor Adjunto A/C de la cátedra Historia Argentina Colonial en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste (Chaco-Argentina) | ||||||||||||||||||||||||||||
| (leia versão em português) | ||||||||||||||||||||||||||||
Curuzú
Cuatiá es una ciudad que se halla emplazada en el sud-este de la provincia
de Corrientes, a 325 km de la capital provincial tomando como base las
rutas nacionales Nº12 y Nº119. Es cabecera del departamento homónimo,
que posee una superficie total de 9.144 km2 y tiene por límites hacia
el norte y nordeste los arroyos Cuenca, Villanueva, Molle, Aguay y Yaguarí;
hacia el este el río Miriñay; por el sur, arroyos como el Tunas, Basualdo
y los ríos Mocoretá y Guayquiraró, que lo separan del departamento de
Sauce y de la provincia de Entre Ríos; y finalmente por el oeste, el Guayquiraró,
el río Corrientes y varias trazas artificiales que lo separan de los departamentos
de Sauce, Esquina y Goya respectivamente. Las
condiciones naturales que posee el departamento lo han hecho ocupar desde
siempre un lugar preponderante en el desarrollo económico de Corrientes,
siendo la explotación del ganado vacuno y lanar su principal recurso productivo. El
poblamiento del área circundante a Curuzú Cuatiá comenzó a realizarse
desde antes de la época virreinal, cuando el cabildo de Corrientes inició
la entrega de concesiones de tierras a partir de 1770. Así se asentaron
hacendados grandes, pequeños y medianos que practicaron la ganadería extensiva,
y hacia 1796 su número ya fue suficiente como para que unidos por un interés
común, solicitaran permiso para levantar una capilla ya que alegaban encontrarse
muy distantes del curato de San Roque. El
juez comisionado don Tomás Castillo fue el encargado de gestionar esta
petición y también el que concretó la construcción de esta primera capilla
en 1797, poniéndola bajo la advocación de "Nuestra Señora del Pilar",
antes de que se conformara una planta urbana (1). En
1799, el nuevo comisionado del partido de Curuzú Cuatiá, don José Zambrano,
en carta remitida al Virrey Avilés informaba que había en las inmediaciones
establecidos ochenta vecinos españoles y que se requería el nombramiento
de un sacerdote estable para esta capilla. Argumentó entonces Zambrano
que en el futuro podía llegar a formarse aquí una gran población dadas
las características del suelo y la opulencia de las estancias cercanas,
siempre que se conceda un eclesiástico "que sea refugio y socorro
de las urgencias espirituales de los pobladores" (2). Si
bien este pedido tuvo una acogida favorable, al derivarse el mismo al
cabildo de Corrientes los trámites se estancaron, por encontrarse el paraje
en litigio entre el pueblo de Yapeyú y el gobierno de Corrientes. De todas
maneras, durante este período de indecisiones, Zambrano procedió a organizar
una población repartiendo 60 solares que se transformaron al poco tiempo
en 15 casas. A
pesar de que se reiteraron las peticiones para legalizar la fundación
de un núcleo urbano, la situación se mantuvo prácticamente sin variantes
por casi diez años. Recién
en noviembre de 1810, cuando el entonces coronel Manuel Belgrano hizo
una escala en el lugar con motivo de su marcha al Paraguay, procedió a
la fundación del pueblo "Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá"
el 16 de ese mes, y ordenó la determinación de su jurisdicción y la delineación
y demarcación de calles y solares. En
el acta de fundación, Belgrano dispuso que dicho pueblo habría de tener
14 cuadras de largo por otras tantas de ancho, con una longitud de 100
varas de largo y 20 de ancho, orientadas de Nor-Este, Sud-Este; y Nor-Oeste,
Sud-Oeste, y que a partir de ese momento los estancieros de la jurisdicción
estaban obligados a edificar sus casas en el mismo, como así también aquellos
que tuvieren ranchos dispersos, deberían trasladarlos a la nueva planta
urbana. Decidió a su vez que cuando sus habitantes alcanzaran el número
de cuatrocientos, Curuzú Cuatiá debía ser elevada al rango de Villa, y
cuando se sobrepasara la cifra de mil, debería adquirir la categoría de
ciudad. Ordenó
también en su decreto que los fondos adquiridos con la venta de los solares
debían invertirse en parte para la construcción de una escuela, y fijó
además el sitio en donde debía emplazarse la iglesia matriz, y desde luego,
la plaza principal (3). El
decreto de creación del pueblo fue cumplido el 1º de diciembre de 1810
por el teniente de gobernador de Corrientes don Elías Galván, y recibió
la aprobación de la junta de Buenos Aires. En enero de 1833 se erigió
en curato independiente la nueva Viceparroquia de "Nuestra Señora
del Pilar de Curuzú Cuatiá", separándose así del curato de San Roque
(4). Por
ley provincial del año 1862 Curuzú Cuatiá fue elevada al rango de Villa,
y en 1864 el gobierno provincial dispuso una nueva mensura para fijar
los ejidos de su ampliada planta urbana, tarea que se encomendó al agrimensor
Ramón Figueroa. En septiembre de 1888 y coincidiendo con la inauguración
de la actual iglesia de "Nuestra Señora del Pilar", pasó por
ley a adquirir la categoría de ciudad. En 1914 se le asignó el régimen
de comisión municipal, y en 1920 pasó finalmente a ser una municipalidad
autónoma (5). A
partir de la fundación legal de la ciudad en 1810, la estructura urbana
se conformó sobre un trazado de calles en damero juntamente con la edificación
de los edificios representativos, ayuntamiento, iglesia y escuela, alrededor
de la entonces "Plaza de Mayo". La planta urbana fue emplazada
en el área comprendida entre los arroyos Sarandí, al norte de los actuales
Marote y Curuzú Cuatiá, y el Castillo al sur, de manera que las calles
tenían una pendiente natural hacia éstos. Hacia
1895 y cuando Curuzú Cuatiá contaba con 5.107 habitantes, un relevamiento
oficial revelaba que solamente 1.800 vecinos vivían en casas de material
bien construídas, mientras que el resto del vecindario ocupaba ranchos
de adobe y paja. No obstante, de las 262 casas de material contabilizadas,
210 disponían de algibes y letrinas bien construídas, pero no había sumideros
y también aquí se arrojaban las aguas servidas a los patios o las calles.
Si bien las ropas se lavaban en los circundantes arroyos Castillo, Marote,
Sarandí y Curuzú Cuatiá, no estaba aún difundida la costumbre de hacerlo
en un lugar determinado, por lo cual era habitual que se lo efectuara
a menudo en los mismos sitios en donde la gente de bajos recursos extraía
el agua para consumo, hábito que se mantenía a pesar de que tres años
antes una epidemia de viruela había segado la vida de más de cien personas
(6). No
obstante, apenas iniciado el siglo XX nuevos relevamientos mostraban cierta
evolución en cuanto a las condiciones urbanas de la ciudad. Las calles
ya estaban mejoradas con ripio en su mayor parte, y en cuanto a la imagen
de la ciudad, Benjamín Serrano en su "Guía de Corrientes" del
año 1901 decía que Curuzú Cuatiá rivalizaba en estética con la vecina
ciudad de Mercedes. En
las primeras décadas de este siglo, entre la edificación se destacaban
la primera estación del ferrocarril que fue habilitada en 1890 y estaba
situada a cuatro cuadras de la plaza central, el edificio municipal, la
Escuela Popular, las sedes del Club Social, la Sociedad Italiana, el Banco
de la Nación y el Hospital de Caridad, sostenido por las damas de beneficencia
(7). El
pueblo tenía por entonces tres plazas bien cuidadas entre las que sobresalía
la entonces denominada "Constitución". Al sur del pueblo existía
un parque arbolado denominado "Los Sauces" (hoy "Parque
Mitre"), que se hallaba bien conservado y era utilizado para paseos
y recreación de los parroquianos. En
cuanto al equipamiento debe decirse que a comienzos del presente siglo
era el necesario, teniendo un hospital importante y bien dotado, dos casas
bancarias (Banco Nación y Banco Colectivo Industrial), un hotel bien construído
y en general, edificios públicos de buena factura. Aunque no hay datos
precisos, es posible que también haya estado en funcionamiento el mercado
municipal cuya construcción fue sucesivamente autorizada y suspendida
por distintos motivos por la H.C.R. de Corrientes entre los años 1884
y 1888, en medidas que involucraban también a edificios similares para
Mercedes y Monte Caseros (8). La
ciudad no tenía sin embargo agua potable ni electricidad, estando por
entonces en planes del municipio el establecimiento de una usina eléctrica.
Los
proyectos para el suministro de agua potable y corriente comenzarían a
tomar impulso durante la década del veinte, luego de que el Ministerio
de Obras y Servicios Públicos de la Nación acordara con el gobierno provincial
un plan para dotar de este servicio y el de cloacas, a las ciudades de
Goya, Mercedes y Curuzú Cuatiá. El
servicio eléctrico aparecerá recién a finales de la misma década prestado
por la "Compañía Suiza de Electricidad", y para 1935 dicha empresa
ya entregaba el suministro a 798 abonados. A su vez, los servicios telefónicos
eran prestados por la misma época por la "Compañía Internacional
de Teléfonos", al igual que en otras ciudades intermedias de la provincia
(9). Para
el año 1937 Curuzú Cuatiá tenía demarcadas 350 manzanas, una población
de alrededor de 15.000 habitantes, y un reciente relevamiento municipal
había contabilizado algo más de 2.000 casas de material en el radio urbano. Además
de la tradicional actividad ganadera que sostenía a la población se había
comenzado a explotar en las inmediaciones una calera que proporcionaba
cal de muy buena calidad. El comercio en su mayoría se dedicaba a los
ramos generales, contabilizándose entonces alrededor de 266 casas de diversos
rubros dentro de la ciudad, y los establecimientos industriales, fuera
de las fideerías, talabarterías, panaderías y fábricas de caramelos, no
revestían mayor importancia. En
su paisaje urbano sobresalían ya las grandes instalaciones del regimiento
9 de caballería que cubrían buena parte de ambas márgenes del actual acceso
principal a la ciudad, y la fisonomía edilicia también se había modificado
con la construcción de barrios para suboficiales y personal del Ejército. Como
parte del equipamiento urbano se habían incorporado también las sedes
de varios edificios educativos, como el del Colegio Nacional, la Escuela
Nacional de Artes y Oficios, la Escuela "Sarmiento", la Escuela
Graduada "Belgrano", el Colegio "Nuestra Señora del Pilar"
perteneciente a las hermanas Carmelitas Descalzas, y otras instituciones
de menor jerarquía. Había
un teatro, un cine, una biblioteca popular y se editaban varios periódicos,
como "Acción", "Cultura", "Crítica", "Justicia",
"La Unión", "Renovación" e "Inquietud". Entre
las entidades sociales más importantes se destacaban la Sociedad Rural,
la Sociedad de Beneficencia, el Club Social, el Club San Martín, La Sociedad
Italiana, La Sociedad Española, el Centro Cultural "Eirete",
y la Sociedad Católica. Había también varios clubes deportivos, como la
"Sociedad Sportiva", el Club "General Belgrano", el
"Club Atlético Huracán", el club "Defensores de Belgrano",
el club "Sol de América F.C.", "Sportivo Barracas"
y "Sportivo San Lorenzo". Las
comunicaciones de la ciudad con otros centros urbanos estaban suficientemente
cubiertas en lo que concierne a la vialidad, y desde luego estaban en
pleno funcionamiento las dos líneas ferroviarias (F.C.N.E.A. y F.C.C.N.A.)
que partiendo de sus respectivas estaciones, unían a Curuzú Cuatiá con
Corrientes capital y con el resto del país. Existía
además un campo de aterrizaje frente a los cuarteles del Regimiento 9
de caballería, donde posteriormente se construiría la base aérea por parte
del gobierno nacional (10). Respecto
a la evolución de la estructura urbana en los últimos años, debe señalarse
que hacia la década del sesenta estaba ya bien perfilada la fisonomía
general de Curuzú Cuatiá y podía entreverse claramente la dirección hacia
la que habría de expandirse la ciudad, que únicamente podía hacerlo para
el oeste, ya que por el norte y noreste tenía los arroyos Marote y Curuzú
Cuatiá, y por el sudeste y sur, el arroyo Castillo. No
obstante ello, las vías del ferrocarril ya habían constituído antes que
los arroyos mencionados un umbral restrictivo del avance de la ciudad
hacia el este y sur, y en esta época solamente había sido parcialmente
franqueado el ramal que da al este, donde frente a la vieja estación fue
ocupándose un limitado espacio con casas de baja calidad. El
núcleo principal de Curuzú Cuatiá ya estaba definido entre las cuatro
plazas que eran la Belgrano, San Martín, Alvear y General Paz, y contaba
con una vía central que era la avenida Berón de Astrada, continuación
del acceso principal a la ciudad que aún se denomina República Oriental
del Uruguay. En dicha calle aún se concentra la actividad socio comercial
y se encuentran los principales centros de esparcimiento y edificios públicos,
entre los que se incluye el municipio y la comisaría. De
modo que a fines de la década del sesenta el centro de Curuzú Cuatiá estaba
comprendido entre las entonces calles Sarmiento, Don Bosco, Juan Pujol
y Mitre. En este perímetro predominaban las viviendas altas de mayor antiguedad,
que contrastaban con las nuevas que iban erigiéndose hacia el oeste, que
eran desde luego bastante más bajas y sin estilos definidos. Desde
la calle Sarmiento hacia el oeste se ubicaban también las casas que albergaban
a la población castrense, numerosa por cierto en razón de hallarse en
la ciudad el asiento de unidades de Ejército y Gendarmería. Precisamente
en este sector y a ambos lados del acceso principal se extendían por varias
cuadras las grandes instalaciones del Ejército, que aún permanecen activas.
Tanto estas dependencias como las viviendas para el personal son de buena
construcción. Si
bien en esta época ya existían todos los servicios, los mismos no eran
extensivos a todos los habitantes. Por ejemplo sólo el 60% de la población
tenía agua potable, las cloacas sólo cubrían el 30% del servicio, los
teléfonos estaban reducidos al uso domiciliario de 363 abonados y las
calles pavimentadas eran 45 cuadras, las mejoradas con ripio 172 cuadras,
quedando 291 sin ningún tipo de mejoras. Existían
amplios sectores, especialmente en el norte y el oeste de la ciudad que
no contaban con ninguno de los servicios básicos esenciales (11). En
1985 se firmó un convenio entre la municipalidad de Curuzú Cuatiá y la
Dirección de Planeamiento del Ministerio de Obras y Servicios Públicos
de la provincia para expandir la ciudad hacia el oeste y noroeste dados
los condicionantes naturales existentes en el norte, este y sur de la
misma. Esta
expansión se realizó mediante la construcción de barrios Fonavi y villas
militares en el sector noroeste de la ciudad dotándolos de todos los servicios,
y tal crecimiento se ha extendido de manera que en la actualidad la urbanización
del sector se encuentra ante una nueva barrera a franquear, la cual está
representada por la ruta Nº119. En
cuanto a la actual red de servicios, puede notarse la ampliación del pavimento
-construído mayormente en hormigón armado-, y el enripiado de las calles,
mejora ésta que hoy alcanza a la mayor parte de las arterias. No
ocurre sin embargo lo mismo en lo que concierne a la provisión de agua
potable, servicio que hasta hoy continúa siendo deficitario. Uno de los
últimos datos conque se cuenta en este sentido data del año 1985, época
en la que había registradas 3526 conexiones domiciliarias que en proyección
servían a unas 14.500 personas. Si se tiene en cuenta que para 1986 la
población de la ciudad era de 27.622 personas, puede deducirse que el
47% de la población no tenía entonces agua corriente domiciliaria. Hoy
Curuzú Cuatiá es una ciudad que denota a primera vista su antiguedad por
sus características edilicias, exhibiendo numerosos edificios centenarios
los cuales en no pocos casos se encuentran medianamente conservados y
en su mayoría aún habitados. Sus calles reafirman su condición de ciudad
antigua por ser angostas, de cuadras largas y con aceras de estrecho margen,
el cual se ve aún más reducido por la presencia de añosas arboledas. La
ciudad no aparenta un cuidado tan esmerado como la cercana Mercedes, pero
ostenta sin embargo algunos lugares públicos que le confieren una estética
agradable, como el gran parque Mitre, que a la vez de ser un importante
pulmón para la ciudad, es el principal sitio de recreación del vecindario. Es
una ciudad donde también puede percibirse un fuerte apego a las tradiciones
criollas ya que es muy común observar el uso de atuendos típicamente rurales
en la población masculina. La numerosa presencia de efectivos militares
ofrece también rasgos distintivos a esta ciudad, donde es habitual el
desplazamiento de uniformados en el ámbito urbano (12). Curuzú
Cuatiá es tal vez el ejemplo más elocuente en la provincia de Corrientes,
de la fundación formal y organizada de una ciudad sobre un núcleo ya poblado
y con construcciones preexistentes. Este
centro surge a fines del siglo XVIII con medio centenar de hacendados
que deciden reunir sus casas en torno a la capilla "Nuestra Señora
del Pilar", construída también por iniciativa común. Aunque
transcurrieron más de diez años de infructuosas peticiones para legalizar
esta población, la fundación efectiva se realizó recién cuando Manuel
Belgrano en su marcha hacia el Paraguay dictó el acta respectiva en la
cual dispuso ordenar el caserío disperso en base a una traza reticulada,
precisando a su vez las dimensiones, ejido, y condiciones que debía cumplir
este núcleo para acceder a una jerarquía mayor. Durante
varios años Curuzú Cuatiá habría de constituírse como un bastión solitario
en la custodia de la frontera centro-sur de Corrientes, y en sede de las
autoridades civiles, militares y eclesiásticas que tenían a cargo la atención
de una vasta región. Luego
de haber sido durante la primera mitad del siglo XIX el punto de apoyo
para la fundación de varias poblaciones en el sur y el este de la provincia,
hacia finales de esta centuria la ciudad tendría un fuerte crecimiento
con la llegada del ferrocarril desde Monte Caseros, incremento que se
reiteraría en el transcurso de las cuatro primeras décadas del siglo XX,
motorizado en gran medida por la instalación de unidades militares. Esta
ciudad habría de extenderse indefectiblemente hacia el oeste y noroeste
dados los condicionantes naturales (arroyos) que la limitan en el norte,
este y sur, como también por el umbral restrictivo que significó el trazado
de las vías férreas que circunvalan la planta en las mismas direcciones.
Buena parte de esta expansión se realizó mediante la construcción de villas
militares, y ultimamente también a través de barrios del Fonavi, siempre
hacia el sector oeste. Actualmente
Curuzú Cuatiá es una ciudad que denota a primera vista su antiguedad por
sus características edilicias y por el apego a las tradiciones por parte
de sus habitantes, y del mismo modo revela también la función que desempeña,
que continúa siendo la de proveedora de bienes y servicios a una comunidad
dependiente de los recursos ganaderos, y del conjunto de fuerzas de seguridad
aquí instaladas. CONI,
Emilio R. La Provincia de Corrientes (República Argentina). Descripción
General, Higienización, Saneamiento, Profilaxia Práctica, Climatología
Médica, Epidemiología, Demografía y Estadística Sanitaria, Asistencia
Pública y Beneficencia, Etc. Buenos Aires. Coni. 1898. DE
BOSSINI, José Francisco. Guía General de la Provincia de Corrientes. Años
1934-1935. Corrientes. Imprenta del Estado. 1934. FURLONG,
Guillermo. La Fundación de Curuzú Cuatiá. En Criterio Nº1.011. Buenos
Aires. VIII. 1947. GOMEZ,
Hernán. Divisiones Administrativas, Judiciales y Municipales de la Provincia
de Corrientes. Corrientes. 1929. GOMEZ,
Hernán. Las Estaciones Ferroviarias en la Provincia de Corrientes. Buenos
Aires. 1942. LABOUGLE,
Raúl. Orígenes y Fundación de Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá.
Buenos Aires. 1961. MAEDER,
Ernesto J. y GUTIERREZ, Ramón. Atlas Histórico del Nordeste Argentino.
Resistencia, Instituto de Investigaciones Geohistóricas. CONICET-FUNDANORD.
Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), 1995. 197 pp MAEDER,
Ernesto J.A. Demografía y Potencial Humano de Corrientes. El Censo Provincial
de 1814. En: Nordeste 5. Resistencia. 1964. 131-163. MAEDER, Ernesto J.A. La Población de Corrientes Según el Censo Provincial de 1833. En: Investigaciones y Ensayos, de la Academia Nacional de la Historia 8. Bs. As. 1970. 309-338. MANTILLA,
Manuel Florencio. Crónica Histórica de la provincia de Corrientes. Buenos Aires. 1928. 2 tomos. PALMA,
Federico. Historia de Corrientes y sus Pueblos. En Historia Argentina
Contemporánea. Buenos Aires. 1969. T IV. PEREZ,
María Emilia. La Red Vial y las Comunicaciones Terrestres en Corrientes.
Origen y Evolución. 1588-1898. Cuaderno de Geohistoria Regional Nº10.
Resistencia. CONICET-FUNDANORD. 1984. POENITZ,
Alfredo Erich. Poblamiento y Evolución Demográfica de Curuzú Cuatiá. En:
Cuarto Encuentro de Geohistoria Regional. Resistencia. IIGHI-CONICET.
1983. SCHALLER,
Enrique C. La División Departamental de la Provincia de Corrientes en
el Siglo XIX. En XVI Encuentro de Geohistoria Regional. Resistencia. IIGHI.1996. SERRANO,
Benjamín P. Guía General de la Provincia de Corrientes. Corrientes. 1901. SERRANO,
Benjamín P. Guía General de la Provincia de Corrientes. Corrientes. 1910. REPUBLICA ARGENTINA. Censo Nacional de 1869. DE
LA FUENTE, Diego; CARRASCO, Gabriel; MARTINEZ, Alberto. Segundo Censo
de la República Argentina. Mayo 10 de 1895, Tomo III. Censos Complementarios. Buenos Aires. 1898. REPUBLICA
ARGENTINA. Tercer Censo Nacional de 1914. Bs.As. Talleres Gráficos Rosso.
1917. REPUBLICA
ARGENTINA. Censos nacionales de población y vivienda correspondientes
a los años 1947, 1960, 1970, 1980 y 1991. CORRIENTES.
Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, años 1860 a 1930. CORRIENTES.
Memoria correspondiente al período de gobierno del gobernador J. Filomeno
Velazco. 1949-1952. Corrientes. Imp. del Estado. 1952. CORRIENTES. Informe Coyuntural de las Estructuras Urbanas en la Provincia de Corrientes. Corrientes. Gobierno de Corrientes. Subsecretaría de Obras Públicas. Departamento de Planeamiento Urbano. Tomos I a IV. 1967. CORRIENTES.
Lineamientos para las políticas de desarrollo urbano de la provincia de
Corrientes (1978-1980). Tomo II. Gobierno de Corrientes. Corrientes. Editorial
Nueva Etapa. 1981. -Archivo
General de la Provincia de Corrientes (A.G.P.C.) Copiadores de Notas del
Ministerio de Gobierno y Correspondencia Oficial. -A.G.P.C.
Censos inéditos, provinciales y municipales (Años varios). -A.G.P.C.
Expedientes Administrativos (Sala Manuel Mantilla). A.G.P.C. Carpetas de pueblos de Corrientes. Legajos varios. Sala Manuel Mantilla. -Planos
Catastrales y de Obras Públicas de la ciudad de Curuzú Cuatiá correspondientes
a los años 1933, 1934, 1967, 1979, 1988, 1993, 1997 y 1999. Proporcionados
por las Direcciones de Catastro y de Obras Públicas de la municipalidad. -Relevamiento
documental y fotográfico propio realizado en la ciudad de Curuzú Cuatiá
en el transcurso del año 1999. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 |
|
|||||||||||||||||||||||||||
| | Autor | Assunto | Números | Página principal | Expediente | Vitruvius | | ||||||||||||||||||||||||||||