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| El
edificio FOCSA (1) Juan de las Cuevas Toraya |
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| Juan de las Cuevas Toraya es historiador de la construcción en Cuba, además especializado en materiales de construcción |
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| (leia versão em português) | ||||||||||||||||||||||||||||
La idea inicial fue la de construir viviendas para los empleados de la Cadena de Radio y Televisión CMQ, y a ese efecto el primer sitio que se seleccionó fue un reparto llamado Arroyo Arenas, pero se desechó debido a lo alejado del lugar, por lo que se escogió la manzana situada entre las calles 17, 19, M y N en el reparto El Vedado, a 200 metros de Radiocentro, sede de los estudios de la CMQ y casi frente al famoso Malecón habanero (2), en la ciudad de La Habana. El costo de los 10 mil m² de la manzana fue de 700 mil pesos y se tomó como relación óptima que el terreno debía ser el 10% de total del costo del edificio y determinó que para amortizarlo sería necesario construir 400 apartamentos. El organismo Fomento de Hipotecas Aseguradas (FHA) financió el 80% del costo de las viviendas y el 60% de los locales comerciales, como se consideraba mínimo el riesgo al existir 400 deudores (3) el Banco Continental Cubano concedió un crédito de 6 millones de pesos. Los pisos típicos tenían 13 apartamentos, 5 de tres habitaciones y un cuarto auxiliar y 8 de dos habitaciones con cuarto auxiliar. El costo básico de los apartamentos era de 21,500 para los primeros y 17,500 para los más pequeños. Se estipuló que por cada piso que se ascendía se cobraban 30 pesos adicionales, y sin embargo los más altos fueron los primeros que se vendieron. Una inversión de tal magnitud requirió de investigaciones especiales, que incluyeron desde encuestas de tipo socio económicas en la zona de influencia del edificio hasta consultas con especialistas médicos acerca de los efectos que podían producir en los inquilinos las vibraciones y oscilaciones del edificio. En contradicción con las opiniones dominantes en los Estados Unidos que consideraban antieconómicos los edificios con estructuras de hormigón más allá de los 18 pisos, resultó que en los pisos bajos se tuvo un ahorro del 5% sobre el presupuesto y en los altos del 18%. La organización de obra alcanzada permitió construir el edificio en 28 meses, se comenzó en febrero de 1954 y se terminó en junio de 1956, con la siguiente secuencia de obra:
El edificio en total tiene 30 pisos de apartamentos y 9 de usos múltiples, que dieron al edificio una altura total de 121 metros sobre la calle, siendo en ese momento el segundo edificio de hormigón más alto del mundo (4). La estructura de hormigón hecha por paredes con muros continuos que van desde los cimientos hasta la zotea fue resuelta magistralmente por sus calculistas y ella se acusa fácilmente desde el exterior. La oposición entre los vanos de las ventanas y los huecos de sus terrazas acentuadas por las horizontales de los antepechos forma una composición agradable, como si fuera una enorme tela escocesa que iluminada en la noche resulta una poderosa atracción de La Habana, ya que es una de las vistas que al llegar por la tarde desde el mar se impone la primera, a propios y extraños. Un sistema de pasillos, ubicados al fondo del edificio separaban el ingreso de servidumbre y vendedores del ingreso de los propietarios. Varios apartamentos fueron decorados por las principales firmas dedicadas a ello y por los más destacados mueblistas de La Habana, donde se mostraba un colorido pleno de armonía que aumentaba la calidad de la composición. También sus baños de colores y los detalles del buen gusto que dejaron los arquitectos en sus cocinas, realzaban la terminación acabada que se observaba en cada uno de los elementos. Algunas curiosidades técnicas del proceso constructivo son:
Esta obra, orgullo de la ingeniería cubana, fue seleccionada en febrero del año 1997, por la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC) como una de las Siete Maravillas de la Ingeniería Civil Cubana. Fue proyectada por el arquitecto Ernesto Gómez Sampera y el ingeniero Bartolomé Bestard realizó la organización de la obra. El proyecto eléctrico fue del ingeniero Fernando Meneses, la solución sanitaria del ingeniero Gustavo Becker y los cálculos estructurales se realizaron por la firma de ingenieros Sáenz, Cancio y Martín. Notas 1 2 3 4 |
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