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| Sobre el libro
“500 años de construcciones en Cuba” Juan das Cuevas Toraya |
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Juan de las Cuevas é historiador das construções e da indústria de materiais de construção de Cuba |
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| (leia versão em português) | ||||||||||||||||||||||||||||
Existe una práctica bastante generalizada, de considerar historia, fundamentalmente,
a los sucesos políticos y militares acontecidos a través de los siglos.
Según mi modo de pensar, la historia del desarrollo económico y de la
propia civilización también la reflejan otros hechos, siendo la historia
de las construcciones, uno de los principales. El
año 2000 trajo para Cuba una serie de coincidencias de períodos importantes
de nuestra historia: aproximadamente a la mitad del segundo milenio se
descubrió América y se inicia la colonización; el Siglo XX resultó muy
cercano a la instauración de la Intervención Norteamericana y el inicio
de la Neocolonia; y hace un poco más de 40 años, con el triunfo de la
Revolución, comenzó la verdadera independencia de nuestra Patria. Efemérides
tan importantes me hicieron pensar en la conveniencia de agrupar en un
solo libro, la historia de las construcciones en nuestro país, tarea que
consideré importante y necesaria. España
encontró en nuestro país el único lugar donde no fueron rechazados, a
pesar de ser la última colonia que dejaría en América, llegándose a fundir
en un entorno social, como parte inequívoca de la nacionalidad cubana.
Los españoles, aún perdiendo la guerra en Cuba, no querían regresar a
España y casados o arrimados con negras, blancas, mulatas o aparentando
ser simples campesinos, quedaron en Cuba. Es
decir, que para entender este enorme legado cultural, dejado por los españoles
en nuestro país, sería como fuente necesaria para su comprensión, observar
la magnífica obra de los ingenieros, arquitectos y constructores a través
del decursar histórico de la construcción de fortalezas, iglesias, conventos
y asentamientos poblacionales. Mucho
medité la estructura del libro, adoptando la división por siglos hasta
el XIX, con las poblaciones en orden alfabético. El siglo XX, lo dividí
en dos períodos, hasta 1958 y del 59 al 2000, por haberse producido cambios
políticos, sociales, económicos y en las construcciones, que requerían
análisis diferenciados de ambos períodos. En ellos agrupé las obras de
acuerdo con el tipo: obras educacionales, industriales, viales, hidráulicas,
etc. Caractericé
cada período y también sus construcciones y los materiales que disponían.
Muy importante consideré desarrollar dos temas en cada siglo: la formación
técnica y profesional y las fuentes de financiamiento conque contaron
para ejecutar las edificaciones. He
aquí algunos datos inéditos del Libro, como primicias dignas de mencionar: Siglo
XVI: Los primeros constructores que murieron por la libertad de Cuba contra
el invasor, según informe al Rey, en el ataque a La Habana por el pirata
Jaques de Sores fueron: “Juan Díaz, Albañyl y los Carpinteros Maestre
Juan, Esteban Sánchez y un tal Nicolao”. La
fundación de un tejar en 1543, como la primera industria de materiales
de construcción en Cuba, por un alfarero procedente de Santo Domingo,
ubicándo en Puerto Príncipe, al disponer de arcilla que “afloraba en todas
partes con extraordinaria calidad”. El
primer capataz de la construcción de quien se tiene noticia en Cuba, que
surge al comenzarse las “Obras de la Zanja Real”, para abastecer de agua
a la Ciudad de La Habana, según documento que dice: “primer veedor, con
un salario de 14 reales al día para el cantero: Juan Naera, para que ande
en la obra e mande lo que han de hacer los peones y los esclavos”. La
primera Escuela de Canteros de La Habana, fundada por Francisco Calona
en 1574. Siglo
XVII: Las Murallas de La Habana se comenzaron a edificar a mediados
de este siglo utilizándose 75,000 m3 de piedra de sillería.
Su construcción duró cerca de 100 años. Tuvo nueve puertas, las que abrían
y cerraban con el aviso de cañonazos. Su dotación militar fue de 3,400
hombres y 180 piezas de artillería. Siglo
XVIII: El desarrollo en su máximo esplendor de la carpintería
cubana con la construcción de 109 barcos [bergantines, galeones y fragatas,
por un valor aproximado de 26 millones de pesos fuertes]. Siglo
XIX: La primera preocupación
ecológica por la Bahía de La Habana, con los arreglos en la ciudad de
sus calles, por el tránsito de las carretas cargadas con cajas de azúcar
para la exportación por el puerto, deteriorándose las vías debido a la
baja calidad de sus rellenos y lodazales, piedras y deshechos que con
el arrastre de las lluvias eran “conducidas al puerto con perjuicio de
su fondo” y “resultando que los buques no tuvieran donde fondear”. Inodoros:
En Cuba se colocaron los primeros muebles sanitarios en el Centro Asturiano
(1887). Eran estos de forma antiestética de embudo, cajón de madera forrados
de zinc y con una cadenita larga. Cuando los vio el Capitán General en
su inauguración, tras un largo silencio, a distintas preguntas respondió:
“bueno, es que ya nos habíamos acostumbrado al olorcillo”. Consideré
necesario detallar los Secretarios y Ministros de Obras Públicas, desde
el primero nombrado en 1899 por el Gobierno Interventor, lo que requirió
de una detallada investigación, pues no existía ninguna relación que abarcara
los 100 años. Finalmente,
cómo podría hacerse un libro sobre las construcciones, sin sus protagonistas
principales, “los constructores”. Estoy conciente que sobre esta relación
se puede parafrasear el refrán “no están todos los que son, pero sí son
todos los que están”, pese a ello, abordé el escabroso tema como reconocimiento
a los constructores destacados, que son más, y con el convencimiento que
muchos merecen no diez renglones sino un libro. De algunos no pude obtener
sus biografías, pero los puse para que no se olviden sus nombres a los
futuros relevos que retomen el tema. Al final de los Constructores Destacados,
acompaño una pequeña relación de los Ingenieros Civiles, que participaron
en las gestas del “68” y del “95”. En
capítulo aparte incluí los profesionales que desde el siglo XIX han alcanzado
la categoría de Doctores, la gran mayoría después de 1959, demostración
fehaciente del nivel de desarrollo alcanzado por este pueblo, que en los
primeros años de la Revolución quedó solo con un puñado de arquitectos
e ingenieros que germinaron en más de 160 Constructores “Doctorados en
Ciencias”. Fueron
muchas y resulta difícil detallar todas las fuentes, sin embargo es imprescindible
que enumere las más importantes: Don Jacobo de la Pezuela en su monumental
y enciclopédico “Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de la
Isla de Cuba”, publicado en 1861, describió e historió infinidad de construcciones
de todo el país. El Profesor Universitario de Historia de la Arquitectura,
Joaquín Weiss Sánchez, con su erudita obra “La Arquitectura Colonial Cubana”
ha sido otra fuente de inapreciable valor en la historia constructiva
hasta el año 1900. Los
doctores e historiadores: Manuel Pérez Beato, Emilio Roig de Leuchsenring,
y Eusebio Leal Spengler, en sus respectivas
obras “Habana Antigua” “La Habana, Apuntes Históricos”, y “La Habana
Ciudad Antigua”, han dado a conocer con prolijidad la historia de nuestra
Capital y de sus construcciones, donde por la deformación colonial, continuada
en la seudo-república, se ejecutaban entre el 80 y el 90% de las construcciones
del país. Los
arquitectos Luis Bay Sevilla, y José María Bens Arrarte, publicaron en
la Revista Arquitectura entre 1930 y 1960 innumerables artículos, donde
igualmente registraron ampliamente las construcciones coloniales y contemporáneas
de nuestro país. Abel
Fernández Simón, publicó una serie de documentados artículos en la Revista
Ingeniería Civil, entre los años 1956 y 1961, de corte histórico-técnicos,
en los que trató algunas temáticas inéditas, analizadas con su doble condición
de arquitecto e ingeniero y su vocación de historiador. Consulté
muchas de las historias locales escritas sobre las principales villas
y ciudades y las editadas en éstos últimos años por las actuales 14 provincias,
así como algunas historias municipales que he podido localizar. He
revisado los “Libros de Cuba”, editados por casi todos los gobernantes
del período Neocolonial, las “Memorias” de los Gobernadores norteamericanos
de los dos períodos de intervención y todos los “Censos”, que se han realizado
en nuestro país. También las colecciones completas de las revistas Arquitectura,
Ingeniería Civil, de la Sociedad Cubana de Ingenieros, que publicaban
trabajos de corte histórico y técnico sobre las construcciones importantes
que se ejecutaban, desde 1909 hasta la fecha. De las últimas cuatro décadas
me informé en las revistas “Cuba Construye”, “Constructores” y “Obras”,
que han recogido parcialmente lo acontecido en el período, completándolas
con informaciones periodísticas. Sobre temas específicos he utilizado obras clásicas, como “El Ingenio” de Manuel Moreno Fraginals para el tema azucarero; “Una luz que llegó para quedarse” de José Altshuller sobre la electricidad, “Caminos para el azúcar” de Oscar Zanetti García para los ferrocarriles; Igualmente útiles me resultaron, entre otras: “La Habana de Tacón” de la arquitecta Felicia Chateloín; “1898-1921, La transformación de La Habana a través de la arquitectura" de Llilian Llanes, “La urbanización de las murallas; dependencia y modernidad” de Carlos Venegas Fornías, y otras muchas detalladas en la bibliografía. En el “Índice de Contenido” existen no menos de 1,800 referencias de poblaciones y obras edificadas al paso de cinco Siglos, hasta el año 2000. En cerca de 600 páginas hay más de 400 fotos, muchas de ellas desconocidas. La
bibliografía consultada se encuentra en 13 páginas, aparecen entrevistas
en número de más de 100 a personalidades
jubiladas o activas en el Sector de las Construcciones. También hay citas
de personas vivas, muertas o salidas del país, porque a través del tiempo
quedan sus obras como tarjetas de presentación. Por
último quiero expresar el criterio, de que este libro publicado por la
editorial española “Díaz Chavín” debe tomarse como un deseo de guardar
para la posteridad la labor desarrollada por los que a través de los siglos
han construido en nuestra Patria y está dirigido a constructores, especialistas,
técnicos, estudiantes en general y a todos los amantes de las obras de
ingeniería y arquitectura. 500 años de construcciones en Cuba, Juan de las Cuevas Toraya. Chavin, Cuba. |
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