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De la anécdota a la realidad. El Fórum de las Culturas Barcelona
2004. Una revisión necesaria (1) |
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Humberto González Ortiz es Doctor en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Cataluña y arquitecto de la Universidad Nacional Autónoma de México |
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| Otredad Disertaciones sobre el Fórum de las Culturas 2004 Normalmente cuando empiezo un artículo de arquitectura reflexiono mucho acerca de lo que “envuelve” a la arquitectura de la que deseo hablar, los arquitectos no nos detenemos a reflexionar acerca de lo que existe alrededor de los objetos construidos, normalmente los libros de arquitectura hablan del “espacio”, del “objeto” y sobretodo de “las intenciones formales” del arquitecto. Llevo ya muchos años estudiando y algunas veces proyectando arquitectura, y me es imposible “abstraerme” de la realidad que envuelve a la arquitectura de la que quiero hablar. Cualquier “historia” para entenderse debe necesariamente “entrometerse” en la realidad que la genera. Por ello es para mí imprescindible “entender” el contexto en el cual se desarrolla la arquitectura analizada. Barcelona es una ciudad en constante transformación, una ciudad única donde la gente se interesa verdaderamente por “su” ciudad y participa activamente de ella. La oferta cultural de la ciudad es inagotable, falta tiempo para poder acceder a todos los foros abiertos en los distintos puntos de referencia que esta ciudad ofrece. La última gran obra de esta Barcelona es el Fórum de las Culturas 2004, con la excusa de una renovación y ampliación de la ciudad de Barcelona, se ha abierto un espacio cultural que quiere ser “un espacio nuevo y creativo para pensar y experimentar sobre los principales conflictos culturales y sociales que tiene que afrontar el mundo en este siglo XXI” (2). Y justamente a partir de esta excusa por pensar y debatir acerca de los conflictos sociales y culturales del mundo actual, es que nace mi necesidad de opinar acerca de la “arquitectura” que rodea al Fórum, poniendo de relieve el contexto social “del mundo de hoy” para entender así, el porqué no estoy de acuerdo con este Fórum de “parque temático” de la Cultura, que nació plagado de un mar de dudas sobre su legitimidad: “el proyecto aparece demasiado cargado de compromisos institucionales y de implicaciones inmobiliarias y urbanísticas como para no contemplarlo como sometido a planes de promoción de la ciudad destinados a turistas e inversores y a estrategias de autolegitimación política de cara a la propia ciudadanía” (3). Yo abogo mas por una “multicultural real”, aquella que hacemos los ciudadanos de a pie cada día, la que construyen nuestros hijos diariamente en sus aulas del colegio, la que hacen los arquitectos junto a los pobladores pobres en las ciudades del tercer mundo, y con los ciudadanos de “segunda” en el cuarto mundo, la que algunos arquitectos pretendemos esclarecer con una visión (otra) acerca de esta arquitectura del merchandising actual, la que no acepta desgastes económicos en ciudades llenas de necesidades en sus distintos barrios (4), y donde ni las autoridades, ni los arquitectos proponen alternativas sólidas para resolver el problema de la vivienda y la habitabilidad (5). Hay quienes justifican el Fórum como una “necesidad urbanística” (6) que requería la ciudad de Barcelona para sanear las casi 50 hectáreas ubicadas cerca del Río Besós, donde la Avenida Diagonal desemboca al mar y Barcelona linda con su vecino Sant Adriá del Besós, sin embargo en el Fórum, el Ayuntamiento de Barcelona planifica en función de sus intereses económicos (urbanismo comercial) y del capital privado inversor, antes de dar soluciones urbanísticas a los ciudadanos de Barcelona, uno de los casos mas significativos es la reforma del barrio de La Mina, para la que solamente se destinarán 95 millones de euros en comparación con los 2.870 millones de euros aproximados del coste total del proyecto (7). Considero que aparte de la Gran Ciudad (la “Gran Escala” la llaman algunos) del merchandising se necesita también, consolidar una arquitectura alternativa que se reclama diariamente en las calles de las caóticas ciudades del 3er mundo, una arquitectura que se requiere con urgencia en los gethos de inmigrantes de las ciudades de los países desarrollados, donde los nómadas habitantes “de segunda”, habitan espacios insalubres, con hacinamientos enfermizos, lo que les obliga a apropiarse de plazas y calles para aliviar esta “in-habitabilidad” en la que transcurre la vida de las mayorías empobrecidas del planeta. Esta es la visión general de la cual parto para hablar y dar mi opinión acerca del Forum de las Culturas 2004, y criticar abiertamente (Como llevo haciendo ya en varias publicaciones)(8) este merchandising actual que construye metros y metros cuadrados de arquitectura, cuando menos, “indiferente” ante la realidad actual. Arquitectura insolidaria. Una reflexión Para entender mis hipótesis acerca de la actual necesidad arquitectónica, parto de dos premisas primordiales:
La arquitectura actual está llena de “clichés”, de gruesos anecdotarios fotográficos que se encuadernan en lujosas ediciones “especiales” según la ciudad, el nombre del arquitecto y la “tendencia” del momento. Los arquitectos “de moda” son los que proyectan, diseñan y construyen la arquitectura “actual” (que no moderna, ¡cuidado!), rondan no mas de una docena de personajes que van imprimiendo sus “sellos estilistas” en las mejores capitales del mundo, o en aquellas... “que puedan pagarles”. Nos sería fácil imaginar entonces, las reuniones de alcaldes hablando de sus ciudades, y haciendo “intercambios de cromos”... ¡como cuando éramos niños!: –
Yo tengo un Gehry... En este merchandising de la arquitectura actual, no sería de extrañarnos de que en el corto plazo los estudios “importantes”(sic) (9) de arquitectura, empiecen a cotizar en la bolsa de valores de Nueva York: –
Las acciones de Calatrava han subido dos puntos Si con la construcción de los edificios los arquitectos contribuimos a crear (y recrear) la memoria colectiva de las sociedades y, si recordar el mal es la mejor manera de evitar su repetición, entonces aprovecho la ocasión para retomar la crítica constructiva a la arquitectura de hoy, la cual considero totalmente desfasada de la realidad actual. ¿Y por qué?... ¿con qué argumentos?... ¿por qué se construye y se proyecta una arquitectura insolidaria? Pongo sobre la mesa mis certezas sobre la “frivolidad” en la que se mueven los grandes despachos de arquitectura; que parecen mas preocupados por la “retórica” del objeto y dejan totalmente abandonada la “poética” del habitar humano... vital para entender objetivamente la función social del arquitecto. Y hago referencia a “nuestra” realidad que de una manera o de otra, comienza a ser motivo de preocupación y de creación de puntos de encuentro y debate en el ámbito mundial. Como han sido la Conferencia sobre Asentamientos Humanos (HÁBITAT I) en Canadá en 1976, la Cumbre de Río sobre “Medio Ambiente y Desarrollo” (1992), la Conferencia sobre Población (El Cairo 1994), la Cumbre sobre “Desarrollo Social” (Copenhague, 1995), la Conferencia sobre La Mujer (Beijing, 1995) o la Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos “HABITAT II” (Estambul, junio 1996) (10), así como las últimas ediciones del Foro Social Mundial de Porto Alegre en Brasil y que este año se trasladará por primera vez a la India. Los grandes despachos de arquitectura dedican la mayor parte de su esfuerzo en resolver los problemas “formales” de las minorías. Y considero que la arquitectura del Fórum, es un buen ejemplo de ello. La construcción del Fórum y la ampliación de la ciudad en el Poblenou, ha repercutido de manera atroz en la especulación en el precio de las viviendas, en la privatización de las infraestructuras de la zona, a retrazado obras planificadas del Ayuntamiento en otras zonas de Barcelona, y ha dejado al descubierto, al menos, “dudas más razonables” de los ciudadanos y algunos profesionales, ante el evento “cultural” que supone representa el Fórum (11). ¿En que realidad nace el fórum de las culturas 2004? En el marco político actual es incomprensible la pasividad de muchos arquitectos ante la desesperanzadora realidad que nos envuelve. Debemos hablar del Derecho a la vivienda que recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 que, en su artículo 25 señala que: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios” (12). Y debemos exigir a los Estados que han reconocido “el derecho a la vivienda” en su Constitución Política sean congruentes y pongan los medios y establezcan los apoyos necesarios para que todos los habitantes de sus respectivos países puedan hacer efectivo tal derecho. Lanzó pues, un reproche a ese afán de protagonismo que tiene el minoritario mercado arquitectónico que publica en las revistas “para arquitectos” sus grandes bibliotecas, sus grandes catedrales, sus grandes halls de convenciones o sus grandes rascacielos, con el solo empeño de destacar “su” nombre en el marketing global de la arquitectura insolidaria que se practica actualmente. Y no hablo por hablar, la actual separación cada vez más evidente entre el norte industrializado y vanguardista, y el sur dependiente y endeudado nos enfrenta a datos escalofriantes. A día de hoy puedo afirmar, que cerca 5.000 millones de habitantes viven en condiciones de pobreza y marginados de los planes sociales y de los beneficios de la globalización financiera, hablamos de casi el 83% de la población mundial (13) que se encuentra excluida también, de los planes “oficiales” de desarrollo arquitectónico y urbanístico. En 1989 el 20% más rico recibía el 82.7% de la producción económica mundial, mientras el 20% más pobre recibía solo el 1.4%. En este proceso podemos afirmar que actualmente la renta de las 350 personas más ricas del Planeta sea equivalente a la del 45% de la población mundial. ¿Diálogo cultural?... sí, pero en igualdad de condiciones Las divisiones entre ricos y pobres derivadas de la globalización económica no se pueden resolver con “diálogos entre culturas” y sí, con actuaciones políticas claras que reivindiquen “el derecho a la diferencia”, pero desde la igualdad de condiciones entre los distintos pueblos y culturas del planeta. Y el Fórum de las Culturas se ha desmarcado abiertamente de toda postura política (14), salvo quizás la de “expulsar” del recinto a los representantes del Tibet, por presiones políticas del gobierno de la República Popular China. Pero lo cierto es que “la política”, forma parte esencial de la mezcla de culturas y su enfrentamiento por acceder a estratos de poder. Dos ejemplos claros:
Es decir, detrás de este supuesto “diálogo cultural” hay un “vacío” político que conlleva a una retórica que deslegitima toda acción “cultural” que no vaya acompañada de acciones “políticas concretas”. Acciones “políticas” que denunciaran abiertamente y sin tapujos la situación económica y social de los pueblos pobres del planeta... ayudarían objetivamente, a crear un verdadero diálogo cultural No podrá existir “diálogo entre culturas”, si antes no modificamos las condiciones de miseria y desigualdad en las que vive el 80% del mundo. Si no corregimos las condiciones de las migraciones internacionales forzadas, que obligan a millones de habitantes pobres a desplazarse hacia los países ricos que los rechazan, convirtiéndolos en los nuevos “parias planetarios” en el mundo de hoy. ¿Diálogo cultural?... sí, pero en igualdad de condiciones. La sombra de la especulación En el año 1999 un piso de 80 m2 de segunda mano en el Poblenou, costaba 15 millones de las antiguas pesetas (~95.000 euros), al año siguiente el mismo piso costaba ya 22 millones de pesetas, cerca de los 120.000 euros. Un piso nuevo de similares dimensiones en el año 2000 costaba 30 millones de pesetas, 180.000 euros aproximadamente. Actualmente el coste medio de un piso “nuevo” en Poblenou, está entre los 50 y los 60 millones de pesetas entre 300.000 y 360.000 euros. Hablamos por tanto, de una inflación media de casi un 300% en 5 años, lo que representa un 60% anual (15). Si vemos en esos mismos 5 años la evolución del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España, las diferencias son notablemente inferiores. En al año 1999 el SMI era de 418 euros mensuales, y en el 2004 de 460.50 euros mensuales, lo que significa un incremento “solo”, de 8.50 euros (16) anualmente. Es decir, una familia con renta media o media baja le es “imposible” adquirir una vivienda en la zona Fórum, y si accedieran a ella, dedicarán mas del 50% de sus ingresos familiares en pagar una hipoteca “nada más”, durante 30 o 40 años. La arquitectura del Fórum optó decididamente por hacer la “Plaza mas grande del mundo”, por hacer el “Centro de convenciones más grande del Mundo”, por “no dejar paso” a nuevas generaciones de arquitectos para renovar el parque arquitectónico barcelonés, por no construir masivamente viviendas de “protección oficial” o de “alquileres asequibles” a jóvenes y mayores, por no resolver “efectivamente” los problemas del degradado barrio de la Mina, por no pensar mas en la “gente” de a pie y entregar mucho del parque construido a la clase empresarial pudiente, por llenar la costa del litoral de “nombres” de grandes arquitectos que refrenden de manera clara “la inversión” y rentabilicen “mundialmente” el nombre de Barcelona a escala planetaria. A la pregunta de qué utilidad ciudadana tiene el espacio urbano que deja el Fórum responde el antropólogo Manuel Delgado: “Es un simple colchón entre la Mina y el Nuevo Barrio de Diagonal Mar, un cortafuegos para proteger la renovación residencial y terciaria de esta zona. Barcelona vive de decorados, y la operación urbanística asociada al Fórum es una maniobra para garantizar que las políticas de terciarización capitalista se puedan llevar a término sin problema” (17). Si la arquitectura del Fórum pretendía “abrir” nuevas oportunidades urbanísticas a la ciudad de Barcelona y a los barceloneses, creo que queda en evidencia que la ola de críticas ciudadanas a este nuevo concepto de “urbanismo” que “excluye” a los ciudadanos... ¡está mas que justificada!. Una vez más los arquitectos y la arquitectura han tomado partido... por la arquitectura insolidaria y especulativa. Una revisión “otra” del Fórum de las Culturas 2004 El primer gran problema que enfrentó el Fórum de las Culturas fue la polémica “del bocadillo”, no se permitía a los visitantes a entrar un bocadillo para “obligarlos” a consumir dentro del recinto, el Alcalde Joan Clos salvó la cara permitiendo finalmente a la gente “entrar” su bocadillo al recinto. Vino después el problema “técnico” de las goteras en el recinto de los guerreros de Xián, y que obligaron a cerrar la exposición al público mientras se solventaban (sic) las goteras. Además la organización del Fórum (con el Alcalde Joan Clos al frente) han tenido que afrontar la movilización ciudadana, que protesta ante la especulación y a sacado a la luz “intereses oscuros” que financiaron el proyecto Fórum (18). No considero que estos hechos sean meras “anécdotas” (19), ya que vienen planeando por este proyecto urbano casi, desde su concepción. Uno de los efectos más devastadores de la globalización económica es el abismo exponencial existente entre ricos y pobres. En el informe sobre Desarrollo Humano de 1999 señala que la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres del mundo se ha incrementado de 60 a 1 en 1990 a 74 a 1 en 1997 (20). El 20% de las personas situadas en el nivel superior de los países más ricos produce el 86% del PNB mundial, el 20% del nivel inferior únicamente produce el 1 por ciento. El contraste entre riqueza y pobreza excluyente es abismal actualmente. Y estos son datos que van más allá de la anécdota frívola. Pues bien, siempre que nos referimos a problemas mundiales, casi todos los situamos “lejos” de nuestra realidad cotidiana de ciudadanos ricos de primer mundo. Y el Fórum de las Culturas utiliza esta visión “simplista” de los problemas del orbe, ya que no propone soluciones concretas a las “causas”, y se queda únicamente en “retóricos diálogos” sobre las “consecuencias” de las desigualdades en el mundo de hoy. Y los arquitectos “de renombre” han llenado Poblenou de pequeños sellitos, eso sí, caros, donde crear esta especie de divertimento cultural que queda lejos de los ciudadanos, de las realidades y de las acciones políticas concretas. Como dije al principio de este artículo me es imposible abstraerme de la realidad para hablar de una arquitectura que, aislada, pretende ser referente de no sé qué tendencias, formalismos y contenedores. Lejos de pretender frivolizar o hacer demagogia con los problemas “paralelos” a la arquitectura del Fórum, sí quiero mostrar “todo” lo que encierran los proyectos de arquitectura, y no solo explicar “sí la función define la forma”, o “sí la forma define la función”... “y la tendencia”. Para esto existen ya, las Revistas de Arquitectura... “para arquitectos”. De la anécdota a la realidad, una disertación final Con este artículo quiero unirme a las voces que desearían que el Fórum, tuviera una visión paralela de él mismo, una realidad bizarra que abordara realmente los problemas de la cultura, de la política, de la sociedad, pero desde posiciones más coherentes ante el mundo desigual que se delinea en este naciente siglo XXI. Quiero contribuir con estas disertaciones a intentar aglutinar de nuevo al gremio arquitectónico a que se involucre también, y participe como ente político, y entre de lleno en el debate acerca de la arquitectura que necesitamos con urgencia aquí y ahora. La arquitectura que dignifique al hombre con su entorno, y que dejemos ya, de “adular” de manera “grosera” estas modernas arquitecturas de cartón piedra, que cuestan millones de dólares y que responden a una “formalidad”, entendida como mero “capricho” arquitectónico. Barcelona “no necesitaba” el Fórum de las Culturas para proyectarse internacionalmente, las ciudades de hoy, “no necesitan” del desgaste financiero que representa la construcción “espectacular” de los espacios urbanos como el del Fórum, porque si un recinto pretende representar la culturalidad mundial, “no puede” gastar casi 2.870 millones de euros en la edificación de un “Parque Temático” de la Cultura. Y quizás Barcelona debería dejar de lado un discurso si no falso, sí envuelto de contradicciones (y de espacios urbano-arquitectónicos “caros”) y dedicarse “afanosamente” en contribuir a la normalización y la equidad entre el norte rico y el sur cada vez más y más empobrecido. Actualmente solo hay dos temas, o la arquitectura “espectacular” y mediática del merchandising de la nueva economía, o la arquitectura que se “compromete” con el problema de la pobreza extrema, y que pone el hombro para que el próximo Fórum de las Culturas incluya también, a los ciudadanos. Y si lo conseguimos, entonces sí podríamos sonreír ante la “anécdota” del bocadillo sí, o bocadillo no... para entusiastamente describir y explicar arquitecturas “comprometidas” con la realidad, con la ciudad, con la necesidad, con la formalidad, con la poética, y por qué no, con la propia arquitectura. La arquitectura y los arquitectos deberíamos involucrarnos verdaderamente en la transformación coherente del medio, “y de los medios”, ayudando así a “re-construir” nuestra memoria edificada Aporto para ello mis disertaciones y dejo abierta la puerta al diálogo. Notas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 |
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