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architexts ISSN 1809-6298

abstracts

português
O artigo busca mostrar como as construções pré-fabricadas, em especial as residenciais, podem ser uma opção mais flexível e sustentável, capaz de adaptar-se melhor às mudanças que sofrem os espaços e o próprio edifício no decorrer do tempo.

english
The article attempts to show how the prefabricated constructions, especially dwelling, can be a more flexible and sustainable option, able to be better adapted to the changes that spaces and the own building have over time.

español
El artículo busca enseñar cómo las construcciones prefabricadas, en especial la vivienda, pueden ser una opción flexible y sostenible, capaz de adaptarse mejor a los cambios que sufren los espacios y el mismo edificio al pasar del tiempo.


how to quote

CAMPOS, Bruna Caroline Pinto; BRAVO FARRE, Luís. La flexibilidad en la arquitectura residencial a través de la construcción prefabricada. Arquitextos, São Paulo, año 13, n. 154.03, Vitruvius, mar. 2013 <http://www.vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/13.154/4653>.

La importancia de la flexibilidad en la arquitectura

Promover la flexibilidad en la arquitectura es una práctica que aporta muchas ventajas a corto, medio y largo plazo. Permitir que una construcción se adapte a los cambios de la vida de los usuarios es un aspecto que los arquitectos deben tener en cuenta, ya que la flexibilidad es el medio que permite que una necesidad alcance la meta de transformación necesaria para adaptarse a lo nuevo. La flexibilidad se puede presentar de varias maneras, desde una puerta que se abre completamente, dando permeabilidad entre los espacios internos y externos, hasta un edificio entero que puede desplazarse de sitio, entre muchas otras variantes.

Existen diversas técnicas para generar flexibilidad en la arquitectura, así como materiales y sistemas constructivos que permiten responder adecuadamente a esta premisa. El arquitecto debe conocer la importancia de esta propiedad en relación con la construcción de los espacios y debe incorporarla en su sistema de trabajo desde el inicio de sus planteamientos.

Las características del material que se utilizará en la construcción de un edificio son muy importantes y deben conocerse a priori para lograr los objetivos deseados. Por ejemplo, la arquitecta Jennifer Siegal se dedica a la construcción de estructuras prefabricadas en Estados Unidos, principalmente viviendas. Los materiales elegidos por ella siguen criterios como: que sean aceptables, que generen un ambiente más agradable, que sean resistentes al fuego y que dispongan de uniones y cierres correctos, entre muchas otras propiedades que son básicas y de conocimiento común.

Es más, a parte de la utilización de materiales sostenibles, según el arquitecto inglés Robert Kronenburg (1), los materiales con más demanda en este campo, desde la estructura hasta los elementos de cierre, deben ser ligeros y resistentes, lo que facilita las adaptaciones necesarias y el transporte. Kronenburg defiende que los mejores ejemplos son aquellos que expresan su forma generada a través de sus necesidades funcionales y del uso de materiales estandarizados, prefabricados y ligeros. Esta elección aporta como ventaja la reducción de los costes y del tiempo de construcción, despliegue y transporte.

Según Kronenburg (2), los principales sistemas constructivos que se utilizan actualmente para potenciar la flexibilidad en la arquitectura son: el modular, el volumétrico, el de montaje de planchas y el elástico. En cualquier caso, es posible combinar diferentes sistemas para aprovechar ventajas y potenciar la construcción, así como utilizar la transferencia de conocimientos entre otros campos del diseño, como los sectores automovilístico, aeronáutico y náutico, por ejemplo.

Para profundizar mejor en el tema, hemos enfocado el discurso a partir del desarrollo de la vivienda prefabricada en la actualidad.

La vivienda prefabricada

En un intento de definir la casa modelo del siglo XXI, Jonathan Bell (3) dice que sería incoherente afirmar que solo hay una e incluye la casa prefabricada entre las opciones que ha identificado. Bell cree que la casa actual debería construirse en base a una filosofía que combine el uso de nuevos materiales, tecnología innovadora y nuevas posibilidades de vivir. Considera que un modelo muy fuerte y predominante apunta hacia un ideal inaccesible para muchas personas, principalmente por el factor económico. La casa espectacular, que hace referencia a la sociedad del espectáculo, concepto creado por el situacionista francés Guy Ernest Debord en 1967, solo representa una diferenciación a nivel social y de estilo, basada en una representación visual muy fuerte capaz de generar en la sociedad una ansiedad, de forma que cada ciudadano desea poseer la suya y, así, exponer una construcción que represente sus inquietudes y su banal personalización. Un modelo elitista e inalcanzable, que no se preocupa por conducir el diseño hacia una mejora de la calidad de los espacios a nivel general y de forma asequible.

Bell (4) defiende una construcción autocrítica, pensada a nivel social y político, que sea capaz de solucionar problemáticas relevantes que afectan a la sociedad actual. Y admite que no hay un único modelo o estilo correcto, sino varios, pero es importante que estén pensados en función de su entorno. Bell realizó un estudio sobre algunos ejemplos que sirven como referencia para la construcción de viviendas y, para debatir el diseño residencial contemporáneo, se basa en cuatro conceptos básicos: asequibilidad, disponibilidad, sostenibilidad y estética. Entre los modelos presentados por él, las casas prefabricadas están consideradas como una solución de estructuras más convencionales.

Según Bell (5), el análisis de la vivienda es esencial para entender los cambios ocurridos en la arquitectura. Considera que la vivienda prefabricada es lo suficientemente representativa para entender mejor la arquitectura flexible en la práctica. Este tipo de vivienda, entre otros, está considerado como un modelo vigente y futuro. Ha sido muy utilizado y continua utilizándose, por ejemplo, en países como Estados Unidos, debido a sus calidades de ligereza, estandarización, coste, rapidez de construcción y facilidad de transporte.

La vivienda prefabricada se caracteriza básicamente porque las piezas se construyen en una fábrica. Sus limitaciones todavía suponen un dilema para los arquitectos que intentan trabajar con la estética de este tipo de construcción. Arieff y Burkhart (6) sugieren construir con módulos para aumentar las posibilidades formales, pero muchas veces estas construcciones son consideradas inferiores, aunque este ámbito cuenta con una industria bastante desarrollada. Para Bell (7), en realidad, se trata de “un tema cultural, no tecnológico”.

Proceso de fabricación en la Riverview Homes, Estados Unidos
Wikimedia

RIVERVIEW HOMES, Inc,
Wikimedia

RIVERVIEW HOMES, Inc,
Wikimedia

RIVERVIEW HOMES, Inc,
Wikimedia

Algunas propuestas que han llegado al mercado para ser comercializadas a gran escala son: las viviendas prefabricadas de Toyota, la BokLok, la Variomatic o la PRO/Con de Ikea, la Casa 4 × 8, la Rollalong Pre-fab (las más baratas y menos diseñadas del mercado según Bell (8)) y la LV Home de Rocio Romero. Aunque haya prejuicios hacia el sector, hay personas que defienden este modelo:

"No hay motivo real por el que los diseños tradicionales y contemporáneos no puedan compartir espacio en la cadena de producción de viviendas residenciales y en un catálogo de venta por correo, del mismo modo que ocurre con los sofás. (9)"

Casas prefabricadas para Boklok - IKEA [Boklok website]

Casas prefabricadas para Boklok - IKEA [Boklok website]

Casas prefabricadas por boklok - IKEA para Suecia, Dinamarca, Noruega y Alemania [Boklok website]

La revista Dwell presenta viviendas prefabricadas que cuestan menos de 200.000 euros, pero dependen de una cantidad mínima de pedidos para que valga la pena fabricarlas. (10)

Kronenburg (11) resalta que las grandes marcas actuales que proporcionan este estilo modular y prefabricado son Ikea, de Suecia, que es el mayorista de muebles más grande del mundo; Muji, de Japón, y Habitat, de Inglaterra, que integra la cadena de Ikea. Ikea ha producido la vivienda BokLok, que en Suecia ha registrado un alto nivel de ventas, ya que se erige como una alternativa viable para personas con un bajo o medio poder adquisitivo.

Kronenburg (12) también duda sobre el modelo constructivo y la forma de comercialización de estas casas, piensa que se puede tratar de una simple acción de marketing para aumentar las ventas. El montaje del sistema BokLok se realiza a través de una estructura de madera que puede ser levantada en apenas cuatro días, mientras que los otros bloques —de cuatro a cinco unidades— que terminan de componer la casa pueden estar listos en aproximadamente cuatro meses.

Sin embargo, Kronenburg afirma que esta es una solución para personas con una renta limitada y que es necesario estar atento a la invasión de estas marcas en el estilo personal. La preocupación por el estilo no es lo que más confiere calidad a un espacio, pero sí la calidad y la adecuación de los componentes que crean este espacio.

Las principales ventajas de estas casas prefabricadas son la flexibilidad y el bajo coste. “Tienen calidad y son asequibles”, defiende Kronenburg (13), además de que fomentan el perfil experimental e innovador del sector y pueden ser recicladas y sustituidas por otras en el futuro.

James Woudhuysen e Ian Abley, en un artículo de la revista Blueprint, predecían que en 2016 en el río Támesis habrá una gran cantidad de viviendas modulares prefabricadas, mecanizadas y con la posibilidad de personalización. (14) Ya es posible encontrar ejemplos en perfecto funcionamiento, como la Container City, como ha podido comprobar la autora de este artículo en una visita de campo: se trata de un espacio donde es posible encontrar viviendas y otras construcciones, como estudios de grabación musical, oficinas, escuelas y zonas culturales.

El ideal de muchos arquitectos que defienden la arquitectura prefabricada es el intercambio de información con la industria automovilística para impulsar de una vez este sector.

Aunque últimamente se haya incrementado el uso de los de carga como una opción razonable, Bell (15) ratifica: “Todavía no está claro que la adaptación de los contenedores de carga/vivienda suponga un importante beneficio económico, o si esta fascinación en concreto no es más que la manifestación de un comportamiento cultural popular”.

Lo cierto es que este modelo de construcción se relacionan con la flexibilidad y los contenedores de carga no solo son un elemento prefabricado, sino también reciclado, de forma que puede ser utilizado como una opción barata, accesible, flexible y ecológica.

Los contenedores de carga como material y sistema constructivo prefabricado: breve histórico

Antes de formar parte de una casa, un contenedor navegará por océanos y visitará los puertos más grandes del mundo, sin delatar lo que guarda en su interior. (16)

Esta breve cita es un resumen que revela muchos aspectos sobre la arquitectura realizada con contenedores. Enuncia su función, el carácter de sus materiales, su resistencia y su gran capacidad para adecuarse a una infinidad de situaciones, de forma que se trata de un elemento extremamente flexible y adaptable.

La arquitectura creada a través de contenedores preserva las características iniciales de este elemento. Debido a su función de proteger y almacenar mercancías para que sean transportadas a cualquier parte del mundo, los contenedores tienen características muy interesantes y útiles cuando son transformados en módulos para la construcción.

El desarrollo definitivo de los contenedores llegó con la Revolución Industrial y el transporte ferroviario, pero, tal y como se conocen hoy en día, fueron creados y patentados por Malcom McLean en los años 1950, con el objetivo de reducir el tiempo y los costes de almacenaje y transporte de mercancías en Estados Unidos. (17)

Como cualquier nuevo proceso que afecta e involucra a una gran cantidad de personas, el desarrollo de los contenedores, al principio, causó temor entre los que pensaban que podrían perder sus puestos de trabajo y, también, entre los que se vieron obligados a realizar nuevas inversiones para seguir operando al mismo nivel.

La idea aparece a partir de los tráileres de los camiones. Separados, pueden ser cargados en distintos medios de transporte, ampliando así la posibilidad de llegar a otros puntos y en diferentes momentos. El transporte de mercancías pasó a ser más seguro y eficiente para el propio producto, los vendedores y los compradores. Los contenedores eran y son resistentes, y protegen los elementos que transportan, además de facilitar su manipulación, y por eso supusieron una gran revolución para el sector del comercio y el transporte. Desde entonces los contenedores de McLean fueron perfeccionados y pasaron a regirse por la norma ISO de transporte internacional. (18)

Su utilización en la construcción empezó en 1999 en Amberes, Bélgica, gracias a una iniciativa de artistas y arquitectos. Kotnik (19) cree que el fenómeno ha nacido como respuesta a la búsqueda de alternativas para la construcción en un momento en que el acceso a la vivienda se consideraba deficiente. Es una solución práctica y barata para popularizar la construcción de edificios accesibles y de coste razonable. Kotnik también deduce que, abaratando el coste de la construcción, el usuario se puede permitir invertir en la personalización del edificio en distintos niveles.

Principales características técnicas

Una sencilla construcción con contenedores tiene el doble de solidez que requiere cualquier edificación, por eso los contenedores son adecuados para levantar un edificio de bloques, incluso sin grandes modificaciones. (20)

Básicamente, existen tres tipos de contenedores ISO: de 20, 40 y 45 pies. Su capacidad de carga se define a través de la unidad TEU (twenty-foot equivalent unit), teniendo el de 20 pies una capacidad de almacenaje de 1 TEU. Las medidas básicas son: de largo, 6,05 m para el ISO 20 y 12,10 m para el ISO 40. El ancho no varía: 2,43 m. (21) Con todo, dependiendo de la serie de fabricación, puede ser que haya diferencias en estas medidas; por ejemplo, en Estados Unidos han aumentado las proporciones y han creado el contenedor Jumbo, que mide de 2,60 m a 2,90 m de ancho y de 13,72 m a 16,15 m de largo. Para consultas específicas, Smith (22) sugiere mantenerse al día en cuanto al contenido de los documentos oficiales de estandarización específicos: BS ISO 668:1995 y ISO 1496-1:1990.

R4 bio house, Luis de Garrido arquitecto [Luis de Garrido]

Para cumplir su función de almacenaje de carga, tienen formas sencillas y son diáfanos; resisten a la intemperie, el frío, el calor, el viento, la lluvia, el agua salada y las manipulaciones drásticas como pueden ser los huracanes y terremotos; y, para que puedan ser transportados, son dimensionados y fabricados de forma que se facilite su agrupación y quepan en los medios de transporte actuales, simplificando la ejecución de sus funciones básicas. (23)

El suelo está protegido con placas de madera y está pensado para ser funcional. Debido a su uso, cualquier artefacto en exceso se le fue dispensado. (24)

La utilización de los contenedores de carga como opción de vivienda prefabricada

Fabricado en acero o aluminio, el módulo se transforma en una unidad básica para la construcción contemporánea. De uso temporal o permanente, ofrece flexibilidad ante las necesidades de los usuarios, está diseñado para soportar largos recorridos e intemperies, y favorece el cambio espacial y visual de una composición arquitectónica. (25)

Los contenedores son prefabricados y registran una alta demanda. Su carácter modular, además de abaratar costes, facilita la recomposición, de forma que se pueden agregar o quitar piezas del edificio de acuerdo con las necesidades dinámicas y económicas del usuario. (26)

Esta alternativa constructiva no requiere excavación ni perjudica el terreno donde se instala, permitiendo que el suelo respire y no sea invadido; incluso en caso de reubicación, el lugar donde el contenedor estaba antes seguirá intacto y no perderá sus características naturales o, como mucho, sufrirá un leve impacto, que es muchísimo menor que si comparamos con otros tipos de construcción. Consecuentemente, la acomodación de los módulos resulta menos costosa, menos residual y mucho más rápida y práctica.

El uso de contenedores indica un enfoque sostenible y una preocupación por trabajar con sistemas inteligentes y responsables en cuanto a las instalaciones y demás materiales utilizados. Los que se inclinan por emplear materiales reciclados, como contenedores, suelen mostrar interés por varias otras tecnologías autosostenibles, como paneles solares; los sistemas de reciclaje y reutilización de aguas grises; los acabados reciclados, como el de formaldehido y maderas reutilizadas, entre muchos otros sistemas disponibles actualmente, y, aunque tengan un alto coste inicial, este se amortiza a lo largo de su vida útil y se promueve un uso consciente de los recursos naturales.

Las intervenciones también son asequibles. El transporte local se realiza con un camión o remolque y los contenedores son ubicados con grúas. Para su instalación, sin embargo, deben tenerse en cuenta ciertos aspectos. Es necesario climatizar los espacios internos y debe tenerse un especial cuidado con el aislamiento, sobre todo en caso de que los contenedores se sitúen en lugares con temperaturas extremas. Además de las aberturas convencionales, puertas y ventanas, es importante crear aislamiento térmico y sonoro. Kotnik (27) recomienda un aislante térmico a base de cerámica de tecnología aeroespacial. Es eficiente y no hace falta una gran cantidad. En cuanto al aislamiento sonoro, debe recordarse que los contenedores no están preparados para aislar el ruido adecuadamente; por lo tanto, este aspecto debe tratarse durante la fase de proyecto y construcción. Paredes, suelos y techos pueden construirse de forma convencional. (28)

Algunos datos numéricos importantes

Según los datos analizados por Kotnik (29), un contenedor usado puede costar alrededor de 1.500 dólares, mientras que uno nuevo puede costar 4.000 dólares, un precio razonable si tenemos en cuenta que estos módulos ofrecen una estructura y un aislamiento externo completo.

Como referencia, Smith (30) detectó, durante sus investigaciones en el Departamento de Transportes Marítimos de Gran Bretaña, la relevante cifra de cerca de 125.000 contenedores inutilizados en los puertos británicos en el año 2002. Los contenedores obsoletos, es un factor que también justifica su bajo.

La cantidad más importante de contenedores está en América del Norte y Europa, especialmente porque son grandes importadores, principalmente de China. Según los datos aportados por Kotnik (31), no compensa volver a mandar los contenedores al país de origen, ya que el envío puede costar unos 9.000 dólares, una opción más cara que comprar uno nuevo. Reutilizar los contenedores en el ámbito de la arquitectura es una actitud sostenible, ya que permite reciclar un producto obsoleto y de difícil readaptación en el mercado.

Como ejemplos de arquitectura realizada con contenedores se puede enumerar una larga serie de construcciones. Una de ellas, visitada y estudiada por la autora, se ubica en Londres: la Container City.

Container City - Trinity Buoy Wharf - Londres

Trinity Buoy Wharf
Foto Bruna Campos

En el siglo XVIII era una aldea de ribera; en el XIX, un importante enclave industrial, y a principios del siglo XX, tras un declive económico, se convirtió en una zona pobre, deshabitada y abandonada. Volvió a tener actividad en la década de 1980 con el desarrollo de las docklands de Londres, cuando la London Docklands Development Corporation buscaba un emplazamiento para crear un espacio de intercambio artístico. Así, en 1988 compró el Trinity Buoy Wharf, ubicado en el punto de unión entre el río Támesis y el Lea, y eligió la organización Urban Space Management (USM) para crear un plano de revitalización de la zona.

El entorno del Trinity Buoy Wharf —donde está ubicada la Container City— próximo al metro Canary Wharf de la City está formado por edificios nuevos y de alta tecnología que en su mayoría son comerciales. Al acercarse más, tomando como referencia el metro Caning Town, se detectan mayores vacíos urbanos —básicamente, almacenes y carreteras—, una zona menos imponente que la anterior.

Trinity Buoy Wharf
Foto Bruna Campos

Trinity Buoy Wharf
Foto Bruna Campos

 

En el Trinity Buoy Wharf existen varias construcciones históricas de entre 1822 y 1950 que están preservadas: la Electrician’s Shop (1835), la Proving House (1870), el edificio de Oil and Gas Works (1908), las Main Stores, la Gatehouse (1951), la Boiler Makers House y la Fitting Shop (ambas, de la década de los años 50), la Experimental Lighthouse (único ejemplo en Londres) y la Chain and Buoy Store.

Vista aerea de Trinity Buoy Wharf

La idea de reutilización de esta zona desde 1998 era crear un espacio de intercambio cultural donde los intereses generados servirían para su financiación y mantenimiento y para la construcción de nuevos edificios.

La creación de una comunidad artística se garantizó a través de acuerdos previamente firmados, lo que permitió que jóvenes artistas y escuelas de arte accedieran a este emplazamiento. Por lo tanto, muchas de las personas que frecuentan, viven y trabajan en el Trinity Buoy Wharf se dedican a las bellas artes, la artesanía, la música y el diseño: son artistas o empresarios creativos.

La propuesta de revitalización contemplaba un área de 7.000 m2 y un programa de necesidades con: estudios de grabación, espacio de exhibiciones y performances, galería de arte, cafetería, espacios educacionales, oficinas y viviendas. Un área de oportunidades para niños y estudiantes, en la que se reutilizaban los edificios existentes y se construían nuevos espacios. En diez años el plan propuesto obtuvo éxito, de forma que se regeneró la zona y se reutilizó lo que antes era considerado un problema: los contenedores de carga.


La idea de crear la Container City en esta zona posibilitó reciclar un material de gran utilidad y que había quedado obsoleto, y disminuyó costes, plazos y riesgos constructivos. La facilidad de montaje, unos quince días, y ligereza de la construcción, también fueron fundamentales para la adaptación de las nuevas edificaciones y para fomentar el respecto hacia el medio ambiente.

Desde 1972 la organización USM trabaja regenerando espacios con ideas innovadoras y creativas, y este grupo cree que el uso de los contenedores “can offer a uniquelly practical solution to many regeneration problems”. (32)

USM ha creado un estilo personalizado y coherente con el entorno y contexto, de acuerdo con las necesidades y expectativas de los usuarios y de las actividades que se llevan a cabo en cada espacio.

Los edificios existentes fueron conservados e integrados, creando un diálogo entre lo antiguo y lo nuevo, y los lugares donde se construyeron los edificios de contenedores eran espacios intersticiales.

Las Container City 1 y 2, y el River Side se asientan en una base de hormigón que permitió nivelar el suelo donde se instalaron los pilares metálicos de apoyo para las cinco plantas. Se comprobó que, además de ser una construcción estructuralmente simple, también era muy ligera, con pilares de sección muy estrecha. Internamente, se llevó a cabo un tratamiento con placas de yeso y detrás des estas se colocó todo el cableado de las instalaciones eléctricas. Las puertas y ventanas son de piezas metálicas, confieren al espacio un estilo náutico y se adaptan a las necesidades de cada zona para proporcionar la entrada de luz y la ventilación adecuadas. La comunicación entre las dos Container City se realiza a través de un puente metálico con cristal en los laterales y en la parte superior, protegido por una cubierta textil de forma irregular.

Trinity Buoy Wharf
Foto Bruna Campos


Foto Bruna Campos


Foto Bruna Campos

 

La Container City 1 fue alzada en el año 2000 y la Container City 2, en el año 2002, y son, hasta este momento, un ejemplo tecnológico para nuevas construcciones que solicitan autoridades e instituciones, principalmente las educacionales. Así, en 2005 el centro infantil Fawood, una de las edificaciones del entorno, fue seleccionado para el RIBA Stirling Prize.

Container city 2
Foto Bruna Campos

Container City 1
Foto Bruna Campos

 

El Riverside Building también se construyó con contenedores, en 2005, en menos de una semana. (33) Posee cinco plantas y veintidós unidades de oficinas. El edificio está pintado con colores más sobrios —gris y amarillo—, tiene una forma más regular y un aspecto más bien conservado en comparación con las otras construcciones del entorno. Sus grandes ventanas rectangulares de cristal se alejan del estilo náutico. El problema de la permeabilidad y de la reutilización del agua de lluvia se controló a través de una especie de espejo de agua que se llena, almacena parte del agua y controla su flujo. Para conseguir esta utilidad, fue necesario construir pasarelas de madera que conectaban partes del edificio. Las oficinas de la primera planta poseen visualmente las mismas condiciones que cualquier otro espacio de construcción convencional. También se tuvo en cuenta la instalación de un ascensor para conectar las diferentes plantas.

Riverside Building, Leamouth
Foto Bruna Campos

Riverside Building, Leamouth
Foto Bruna Campos

 

Las music boxes es otro bloque a parte, creado para servir como estudios de sonido y música, y demostrando que es posible que estas estructuras se adapten perfectamente a nivel sonoro.

En otra área, también intentan actuar de manera sostenible con la creación de un nuevo huerto con árboles frutales y la fabricación de paneles indicativos con puertas de contenedores, y en el futuro se plantean utilizar vientos canalizados y obtener energía solar.


Foto Bruna Campos

 

La meta inicial era proyectar 7.000 m2. El proyecto ha logrado superar esa marca con 8.300 m2construidos, de los que 2.700 m2son de nuevas construcciones, entre las que hay nuevos edificios verticales y un muelle de material reciclado.

Las adaptaciones, reformas y nuevas construcciones se realizaron a través de la contratación de empleados locales y con financiación interna, contribuyendo, así, a la capitalización de la región.

En 1998, antes de iniciar el proyecto, el lugar estaba vacío y no generaba ningún tipo de capital. Según datos de 2008, después de la iniciativa de revitalización, se registró un crecimiento continuo y considerable de la economía local, llegando a un capital de inversión de 3,8 millones de libras.

Todos los espacios están en uso y toda la renta se revierte a favor de la comunidad. Son 110 arrendamientos, de los cuales el 83 % son organizaciones creativas y particulares. En 2008 había cerca de 356 personas empleadas.

El emplazamiento atrae muchos visitantes: se registraron 1.500 personas durante el London Open House y el Junior Open House, y más de 1.600 en 2008 durante el London Festival of Architecture.

Sin embargo, durante la visita in locu, se notó que el hecho de ser una zona portuaria y alejada del centro de Londres, y la concentración de tráfico náutico y grandes carreteras dificultan el paso peatonal. Es poco residencial y el tránsito de personas es por motivos de trabajo o estudios, por lo que no es un sitio de paso habitual: los usuarios pasan por esta zona con objetivos puntuales.

La Container City forma parte de una iniciativa para revitalizar la región e intentar atraer nuevos intereses y nuevas actividades hacia este área. Se han experimentado y aplicado nuevas utilidades a los contenedores, una construcción de bajo impacto a nivel constructivo y paisajístico, con posibilidades de reordenación espacial. Además, en cada nuevo edificio construido se nota una evolución a nivel formal, de distribución espacial, estética y seguramente constructiva, con lo cual todavía se plantean nuevas propuestas, como el edificio Gateway, de doce plantas, y el Groundscraper, local de exhibiciones y estudio, ambos proyectados por ABK. También existen proyectos para construir dos puentes: Whitby Bird, para peatones y ciclistas, e Inhabited, que incluye un edificio escolar y espacio para performances con ocho plantas.

“It´s a pleasuring irony that containers traffic in which ultimately killed the London docks, should now be so positively assisting their regeneration” (34)

 

 

Notas
1 KRONENBURG, Robert. Portable architecture. Design and technology. 3ª ed. Basilea [etc.]: Birkhäuser, 2008.

2 KRONENBURG, Robert. Flexible. Arquitectura que integra el cambio. Barcelona: Art Blume, 2007.

3 BELL, Jonathan. Arquitectura del siglo 21. 50 proyectos de casas contemporáneas. Londres: Art Blume S.L., 2006.

4 (BELL, 2006)

5 (BELL, 2006)

6 ARIEFF, Allison; BURKHART, Bryan. Pre Fab. Layton: Gibbs Smith, Publisher, 2002.

7 (BELL, 2006:207)

8 (BELLl, 2006)

9 (BELL, 2006:207)

10 (BELL, 2006)

11 (KRONENBURG, 2007)

12 (KRONENBURG, 2007)

13 KRONENBURG, 2007:99)

14 (BELL, 2006)

15 (BELL, 2006:207)

16 KOTNIK, Jure. Container Architecture. Barcelona: Links, 2008. p. 20.

17 SLAWIK, Han; BERGMANN, Julia; BUCHMEIR, Matthias; TINNEY, Sonja. Container atlas. A practical guide to container architecture. Berlin: Gestalten, 2010.

18 (KOTNIK, 2008; SLAWIK et al, 2010).

19 (KOTNIK, 2008)

20 (KOTNIK, 2008:24)

21 (KOTNIK, 2008)

22 (SMITH, 2006)

23 (SLAWIK et al, 2010)

24 (KOTNIK, 2008; SLAWIK et al, 2010)

25 (ARIEFF; KOTNIK, 2008; SLAWIK et al, 2010)

26 (KOTNIK, 2008; SLAWIK et al, 2010)

27 (KOTNIK, 2008)

28 (KOTNIK, 2008)

29 (KOTNIK, 2008)

30 (SMITH, 2006)

31 (KOTNIK, 2008)

32 TRINITY BUOY WHARF. Trinity Buoy Wharf - Ten Years of Creative Enterprise. Londres, 2008. p. 02.

33 (KOTNIK, 2008)

34 (TRINITY, 2008:11)

 

Sobre el autor

Bruna Caroline P. Campos

(Natal, Brasil, 1983) Realiza sus estudios como arquitecta y urbanista en 2006 en la Universidad Potiguar en Natal, Brasil. En Barcelona, España, finaliza su Postgrado en Arquitectura, Arte y Espacio Efímero en la Fundación Politécnica de Cataluña y el Curso de extensión sobre diseño y desarrollo de stands comerciales en la BAU - Escuela Superior de Diseño. A finales de 2007 empieza su doctorado en la Universidad Politécnica de Cataluña, donde está a punto de finalizar sus investigaciones, reunidas en la tesis Arquitectura flexible. Una revisión a la luz del concepto de sostenibilidad.

Luis Bravo Farré


(Barcelona, España, 1948) Realiza sus estudios como arquitecto superior en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), y obtiene el título de arquitecto en 1972 y el de doctor arquitecto en el año 1988. A partir de 1978, y hasta la actualidad, realiza tareas de docente e investigador en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona y en la del Vallès. Dirige cursos de doctorado en la UPC de Barcelona y participa como docente en distintos cursos de máster de la Fundación de la UPC. Ha impartido conferencias sobre sus obras en diversos países y las principales editoriales especializadas en arquitectura han editado extensos artículos analizando su obra arquitectónica. La docencia y la investigación constituyen un permanente espacio de reflexión y experimentación para el desarrollo de su actividad como arquitecto.

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