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Roberto Burle Marx y Carlos Guinand en el Parque del Este
Foto divulgação

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how to quote

OLIVEIRA, Ana Rosa de. Roberto Burle Marx & Arquitetos Associados y sus dos parques amenazados. Resenhas Online, São Paulo, año 07, n. 083.01, Vitruvius, nov. 2008 <http://www.vitruvius.com.br/revistas/read/resenhasonline/07.083/3055/es>.


Los estudiosos de la obra de Roberto Burle Marx tienen pocas oportunidades de encontrarse con publicaciones que aporten fuentes directas sobre su producción y el contexto en que se encajan sus obras. Las publicaciones de una manera general  no enfocan en profundidad los diferentes periodos u obras y Burle Marx poco escribió sobre sus jardines.

El libro que se presenta es una excepción en este contexto. A través del relato minucioso y agradable de Fernando Tábora, complementado por abundante documentación fotográfica y de proyectos el libro constituye una importante fuente de primera mano sobre  uno de los periodos más fecundos de la obra de Roberto Burle Marx; cuando se constituye la Roberto Burle Marx e Arquitetos Associados, sociedad formada por Roberto Burle Marx y los arquitectos Maurício Monte, Júlio Pessolani, John Stoddart e Fernando Tábora. Este equipo que trabajó con Burle Marx desde 1957 hasta 1964, tuvo un rol fundamental en el conjunto de su producción, pero sin embargo tiene poco destaque en su biografía oficial.

El libro discurre detenidamente sobre dos de los proyectos más importantes del periodo, los Parques del Leste e do Flamengo, el primero ubicado en la ciudad de Caracas, el segundo en la ciudad de Rio de Janeiro. Ambas obras a pesar del deterioro que han sufrido por la falta de mantenimiento o por las ingerencias de la especulación inmobiliaria, siguen todavía siendo obras ejemplares y paradigmáticas del diseño urbano moderno.

Al tratar de métodos de proyecto, conceptos de diseño, problemáticas de la planificación, las páginas que siguen a mi modo de ver, tienen un valor adicional por presentarse a la vez como una propuesta de aprendizaje de la práctica de proyecto. Una reconstrucción guiada por criterios a partir de las propias obras que presenta. Una extensión de un modo de ver la arquitectura del paisaje a partir de obras y profesionales ejemplares.

En su manera de relato autobiográfico intuyo que este libro, también lleva implícito un deseo de Fernando Tábora de elaborar una difícil despedida, de dejar constancia de algunos temas,  proyectos y procesos que le parecían importantes además de presentar  las vivencias únicas que tuvo. También se puede leer en las entrelíneas una voluntad de reconciliación, de rescate de un tiempo querido.

Fernando Tábora es hijo de sus tiempos y de sus espacios. Viniendo de Chile a Brasil en 1955, él concretó el deseo de muchos que “querían experimentar la sensación de ver realizada la teoría de la Arquitectura Moderna” (1). Por otro lado, las circunstancias que permitieron que se realizara el Parque del Este le permitieron a la vez vivenciar otro momento excepcional de la arquitectura moderna en América. Aquél momento que se dio en Venezuela, que gracias al auge económico abrió los “caminos de libertad” a él y a cientos de jóvenes profesionales extranjeros formados en las mejores universidades de América y Europa y relacionados al diseño y  a la construcción.

La influencia que ejerció en la formación de Fernando Tábora este periodo de efervescencia cultural en Brasil y Venezuela y la convivencia con Burle Marx no puede minimizarse. De lo que se deduce de sus escritos, marcó su  manera de acercarse al paisaje la interdisciplinaridad, los planteamientos novedosos, las nuevas formas de concebir el paisaje, precisas y evocadoras. El libro nos enseña también que eses años fueron importantes por los continuos viajes, el contacto con innúmeros arquitectos, artistas, botánicos y un mundo totalmente nuevo, muy enriquecedor. Otra actividad  fueron las expediciones de coleta de plantas con potencial uso paisajístico en diversas partes del territorio brasileño y venezolano. Este es un capítulo aparte sobre el cual Tábora habla en profundidad en el libro. Destaca la oportunidad que suponía esta “convivencia con Burle Marx, los botánicos, los horticultores, los obreros y la gente del campo, de la costa o de la montaña, que poco a poco iban transformando al arquitecto que éramos, en un híbrido desconocido hasta el momento: el arquitecto paisajista”.

Por otro lado no deja de evidenciarse en el libro la fascinación de Fernando Tábora por Burle Marx. Él recuerda la amplia gama de intereses que Burle Marx y sus asociados compartían, con actividades que incluían lo que para un arquitecto parecía insólito como el rediseño de un mural, expediciones de varios días en la selva en busca de plantas autóctonas, la escenografía para un baile de carnaval. Pero su labor no se paró a la sombra de Burle Marx. Como se puede deducir de la lectura del libro, Fernando Tábora a lo largo de los proyectos de los dos parques ha ido consolidando una formación como paisajista en su forma integral. Por otro lado, las dificultades que suponían  mantener dos oficinas, una en Caracas, otra en Río, agravada en la década de 1960, con la guerrilla urbana en Caracas y la dictadura militar en Brasil, supusieron a él y a John Stoddart la necesidad de optar, en 1964, por Brasil o Venezuela. Como bien lo explica Tábora, entre volver a ser asistentes de Burle Marx o asumir una oficina de arquitectura del paisaje moderna con responsabilidad compartido ambos han optado por esta última, instalándose definitivamente en Caracas.

La producción madura de Fernando Tábora empieza con los Parque del Este y  Flamengo, que motivan el libro y se cierra en la mitad de 2005, cuando vino a fallecer, como arquitecto y paisajista en Venezuela,  país en que  recibió el Prêmio Nacional de Arquitetura Paisagística de la V Bienal de Arquitetura, Arquitetura Paisagista e Desenho Urbano, en  1998 y, en el que juntamente con Roberto Burle Marx y John Stoddart, contribuyó a la construcción del paisajismo moderno de aquél país desde los cimientos.

A la vista del libro y los recuerdos de la persona de Fernando Tábora, comparto la idea de Guimarães Rosa, quien escribió que “as pessoas quando morrem, ficam encantadas”. El material compilado en el libro  tiene el don de presentar los temas importantes para Fernando Tábora, persona encantada y encantadora, a la vez que mantiene el tono bien humorado característico de su autor. Para leer y reflexionar con placer.

notas1
TÁBORA, Fernando. “El Roberto Burle Marx que me tocó conocer”. Diario Economía Hoy – Sección Arquitectura, Caracas, 2/7/1994.

sobre el autor Ana Rosa de Oliveira, Investigadora y paisajista del Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro

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