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Reseña bibliográfica del libro Heritage in conflict: memory, history, architecture, edición de Pilar García Cuetos y Claudio Varagnoli.

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Commenti sul libro Heritage in conflict: memory, history, architecture, organizzato da Pilar García Cuetos e Claudio Varagnoli.

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VERAZZO, Clara. Por una mayor sensibilidad a un patrimonio arquitectónico frágil. Resenhas Online, São Paulo, año 17, n. 181.02, Vitruvius, ene. 2017 <http://www.vitruvius.com.br/revistas/read/resenhasonline/17.181/6369>.


El trabajo conjunto de Pilar García Cuetos y Claudio Varagnoli, fruto de una serie de investigaciones sobre la memoria y la arquitectura, tiene como objetivo sacar a la luz algunos aspectos de la restauración de monumentos en España e Italia entre los años 30 y 60 del siglo 20.

Los lugares analizados en este texto son ciudades llenas de historia, en las que conflictos armados como la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial en Europa, infrigieron graves daños y produjeron ruinas que han conllevado reconstrucciones y restauraciones, a menudo de naturaleza ideológica y política. Más allá de una simple relación de diversos casos, esta publicación presenta la historia de una cultura arquitectónica y del complejo sistema utilizado para transformar, conservar, tutelar y, a menudo, reinventar, objetos y acontecimientos.

Los editores, siempre atentos al tema de la conservación de la memoria ligada a edificios y ciudades, han examinado con sus respectivos grupos de investigación, reconstrucciones y restauraciones  que todavía hoy evocan o producen conflictos, con un doble objetivo: dar a conocer episodios poco conocidos en los ámbitos local e internacional, a los que se asocian eficaces estrategias de tutela del patrimonio monumental en el complejo panorama político, económico y social actual.

Las contribuciones del grupo de investigación español, ligadas a dos proyectos de investigación financiados por el gobierno español y los fondos FEDER de la Unión Europea, se orientan al análisis de casos relativos a la conservación y restauración de los monumentos durante el período franquista (1939-1975), hechos importantes para el patrimonio construido, pero ligados también a la memoria colectiva puesto que evocan dolor y sufrimiento. La apropiación del pasado implica el conocimiento de procesos sociales y culturales elaborados por parte de los estados y de la autoridad, que se manifiestan también a través de la construcción de monumentos y memoriales o la redefinición de elementos urbanos y arquitectónicos diversos. Sin embargo, subsisten formas alternativas de resistencia y de propuesta para la interpretación y el uso del pasado. Es lo que sostiene el historiador Francisco Erice Sebares en su contribución. Monumentos y sitios monumentales desarrollan una función mnemonica hasta tal punto que su construcción o desmantelamiento puede causar graves conflictos. Sin duda la capacidad dialogante e interactiva de los sitios monumentales permite iniciativas ligadas a eventos paralelos y complementarios, como visitas guiadas o conmemoraciones. No obstante estos lugares aparentemente inocuos, desencadenan a menudo encendidos debates. Es el caso del Memorial del Holocausto, inaugurado en Berlín en 2005, ásperamente criticado por aquellos que  eran contrarios a la materialización de las atrocidades perpetradas por el III Reich en un lugar monumental.

García Cuetos se centra en diversas experiencias en el ámbito de la conservación y restauración de los monumentos al servicio de la ideología franquista, sobre las que proporciona datos significativos en relación a los modelos culturales de referencia, así como respecto a los materiales y las técnicas constructivas utilizadas. Emblemático es el caso de la reconstrucción de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. El valor simbólico del monumento, ligado a los reyes de Asturias, movió a las autoridades franquistas a realizar una reconstrucción claramente propagandística. A tal fin, el proyecto incluyó la eliminación de las operaciones de "destrucción y barbarie" aplicadas por los enemigos del Estado franquista y la enfatización del carácter altomedieval del complejo religioso. El común denominador de los casos seleccionados se sitúa en un lento y complejo proceso de relectura de las fábricas, que de hecho ha privilegiado la unidad total con respecto a la multiplicidad de las aportaciones históricas, eliminando las adiciones consideradas incongruentes para el nuevo clima político. El resultado es que estas transformaciones fueron consideradas como obras originales, convirtiéndose en parte integrante de una profunda manipulación y revisión cultural. Nadie recuerda cómo eran estos monumentos antes de su reconstrucción, como si las restauraciones realizadas durante el franquismo fueran, en muchos casos, parte de la memoria colectiva, un recuerdo arraigado difícil de ser analizado en un proceso de revisitación histórica.

Importante respecto a la organización de este tipo de trabajos, es el aporte de Esther Almarcha, que analiza los procesos de reconstrucción (convertidos en una operación de alto valor simbólico para el gobierno franquista) del Alcázar de Toledo y de la localidad de Brunete (Madrid). El Alcázar, símbolo de la edad heroica de la reconquista, se convierte en un homenaje a la nueva España franquista, en un proceso de mitificación y superposición de las fases históricas. Un proceso que se prolongó en el tiempo, con unas obras de larga duración hasta la desaparición del dictador. Misma carga simbólica lleva la reconstrucción del pueblo de Brunete, presentada como modelo ejemplar al Salón de la reconstrucción, exposición celebrada en las salas de la Biblioteca Nacional en Madrid, inaugurado por Franco en mayo de 1940. Del antiguo pueblo destruido casi totalmente durante la guerra civil, aparecen reconstruidos no sólo los edificios más importantes, como la capilla de la Virgen de la Victoria o la plaza principal, sino también las distintas viviendas, enfatizando la vida sencilla y ordenada del campo frente al caos de la vida urbana.

El tema de las construcciones militares levantadas durante el segundo conflicto mundial - bunker, refugios, bases submarinas – constituye un pesado fardo ideológico, difícil de gestionar dada su asociación a acontecimientos históricos dramáticos y dolorosos que resultan todavía demasiado presentes. Ascensión Hernández Martínez aborda la cuestión a partir de la introducción de nuevos usos vinculados a la cultura y al arte contemporáneo en estos edificios, muy interesantes desde un punto de vista arquitectónico, que podrían permitir a la sociedad actual apropiarse de los mismos sin borrar el pasado. Ejemplo de este proceso es la torre de avistamiento de Viena, construida y puesta en red con las otras torres de radar del sistema de defensa nazi, hoy transformada en museo de arte contemporáneo, la Contemporary Art Tower, CAT, (2001). Así como la base submarina de Saint-Nazaire, una de las cinco bases navales para submarinos construidos por la Alemania nazi en la franja atlántica durante la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada, actual sede de la institución Life, Lieu Internacional des formes emergentes.

La gestión del patrimonio militar  relacionado con los conflictos mundiales, se aborda también en la contribución de Claudio Varagnoli y Antonella Montanari, quienes señalan la dificultad de conservar restos tan escasos y perecederos, vinculados a una historia de sufrimiento, en contextos urbanos poco cuidadosos y sensibles a la conservación de un pasado reciente. Es el caso del campo de prisioneros Avezzano construido con barracas de madera y ladrillo en 1916 para albergar a los militares austro-húngaros. La ciudad, fuertemente dañada por el terremoto de Marsica de 1915, estableció una relación de reciprocidad con el campo: los prisioneros fueron utilizados para la reconstrucción, participando al renacimiento de la urbe. El Nuevo Plan Regulador de la ciudad completado en 1964 por Vittorini, Gorio y Valori, superpuso al antiguo campo, un nuevo barrio residencial, dejando visibles los restos de las barracas de los presos y de las tropas de seguimiento. Sin embargo, demoliciones recientes (2015) han borrado los restos de la memoria, dejando como testimonio del pasado tan solo una pequeña muestra, una villa (o chalet) militar.

Sin embargo, la Primera Guerra Mundial está todavía viva en la cultura de los italianos gracias a la presencia de los parques y avenidas de la Rimembranza (recuerdo), creados en 1922 en memoria de los soldados caídos. Los más de 2.200 parques o avenidas del país se encuentran hoy en condiciones de fuerte deterioro y abandono. El censo llevado a cabo en la región de Abruzzo por Aldo Piezas y Patrizia Tomassetti ha puesto en evidencia la fuerte participación de las poblaciones de esta zona en la creación de parques de la Rimembranza tras la conclusión del conflicto. Parece hoy necesario recuperar el sentido de estas iniciativas, en gran parte aún existentes en todo el territorio regional, especialmente en relación con el entorno paisajístico y natural.

El elevado tributo pagado por la población civil afectada por bombardeos, masacres, deportaciones en campo de concentración, es abordado por Andrea Ugolini, que presenta el caso del pueblo de Monte Sol, en la provincia de Bolonia. Entre septiembre y octubre de 1944 unos 800 civiles, especialmente mujeres y niños, fueron asesinados por los nazis para reprimir la resistencia armada de los partisanos que se oponían al régimen fascista y a sus aliados nazis. Tras un largo período de abandono, el sitio se somete a una intervención de reciclaje y mejora de la vegetación. Las ruinas de las casas y los restos de la vida cotidiana representan un lugar de la memoria de donde nace un recorrido didáctico y una "Escuela de Paz", que para sostenerse necesita la participación de todos los ciudadanos.

Las deflagraciones del segundo conflicto mundial remiten también a las reconstrucciones post-bélicas, que implican a todo el país. La contribución de Lucía Serafini analiza la experiencia de la reconstrucción en Abruzzo, iniciada por una ley específica del 1945, que financiaba planes urbanísticos, casi siempre poco cuidadosos con la arquitectura común. En el caso de la arquitectura monumental, los Aliados, después de haber sido responsables de los principales daños al patrimonio, tomaron parte activa en las restauraciones. El informe sobre daños de guerra redactado por Chierici y el capitán Fred H. Maxse, muestra una cierta confusión entre daños reales y percibidos que prepara el camino a intervenciones en general muy invasivas. Las reconstrucciones conducen por tanto a resultados de escaso valor arquitectónico. Emblemática resulta la restauración de la catedral de Ortona, muy dañada por la guerra, pero aún más por la reconstrucción que, a través de diversos proyectos, tiene como resultado una simplificación y falsificación que han alterado completamente el monumento. La experiencia que se desprende de las vicisitudes del patrimonio abruzzese subraya también a escala local el fracaso de la restauración filológica y pone de manifiesto la incapacidad de afrontar el contexto urbano en su complejidad y la riqueza de sus estratos históricos.

La deformación historiográfica del pasado, orientada a la legitimación de un régimen dictatorial, es presentada en la contribución de Stefano d'Avino, que analiza la manipulación que han sufrido los monumentos de la Rumania durante la dictadura de Nicolae Ceausescu. A pesar de un enfoque práctico de la restauración, Rumanía había comenzado a abrirse a las temáticas de la conservación. Con el ascenso de Ceausescu (1967), la conservación del pasado se convierte en un arma en manos del poder, sobre todo en referencia a las antigüedades dacio-romanas. La eliminación de la dirección del Patrimonio Cultural Nacional en 1977 marca el inicio de una campaña de cancelaciones de las huellas del pasado considerados incompatibles con la nueva imagen de la nación que el régimen quería acreditar. El resultado de este enfoque conduce a la destrucción intencionada de centros históricos completos, constituidos por viviendas pobres, sustituyéndolos por edificios de viviendas modernas. También en el caso de edificios monumentales, más que restaurar las partes dañadas por un terremoto, se prefiere destruir lo existente, como en el caso de Cotroceni Palace, con el pretexto de una utópica modernización.

En suma, el trabajo conjunto de García Cuetos y Claudio Varagnoli no proporciona soluciones rápidas o recetas prefabricadas, sino que busca estimular en los investigadores, los gestores y en la sociedad, una mayor sensibilidad a un patrimonio arquitectónico frágil por las continuas transformaciones, adiciones y cambios sufridos en relación con la evocación o estallido de conflictos bélicos, que coexisten de manera difícil con la vida contemporánea. Un patrimonio arquitectónico expuesto al riesgo de abandono y olvido, pero también a manipulaciones o malentendidos historiográficos. Por estos motivos, el libro se propone justamente como instrumento crítico para orientar las políticas de puesta en valor, protección y conservación de este patrimonio.

sobre el autor

Clara Verazzo, Dipartimento di Architettura, Università di Chieti e Pescara (Italia).

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Heritage in conflict

Heritage in conflict

Memory, history, architecture

Pilar García Cuetos and Claudio Varagnoli (Orgs.)

2015

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