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architexts ISSN 1809-6298


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Segundo o autor, existe uma prática generalizada de considerar a história como uma sucessão de fatos políticos e militares. Porém analisa que é também reflexo de outros fatos como a história da própria civilização, da economia e das construções


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TORAYA, Juan de las Cuevas. Sobre el libro “500 años de construcciones en Cuba”. Arquitextos, São Paulo, año 03, n. 035.04, Vitruvius, abr. 2003 <https://www.vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/03.035/695>.

Existe una práctica bastante generalizada, de considerar historia, fundamentalmente, a los sucesos políticos y militares acontecidos a través de los siglos. Según mi modo de pensar, la historia del desarrollo económico y de la propia civilización también la reflejan otros hechos, siendo la historia de las construcciones, uno de los principales.

El año 2000 trajo para Cuba una serie de coincidencias de períodos importantes de nuestra historia: aproximadamente a la mitad del segundo milenio se descubrió América y se inicia la colonización; el Siglo XX resultó muy cercano a la instauración de la Intervención Norteamericana y el inicio de la Neocolonia; y hace un poco más de 40 años, con el triunfo de la Revolución, comenzó la verdadera independencia de nuestra Patria. Efemérides tan importantes me hicieron pensar en la conveniencia de agrupar en un solo libro, la historia de las construcciones en nuestro país, tarea que consideré importante y necesaria.

España encontró en nuestro país el único lugar donde no fueron rechazados, a pesar de ser la última colonia que dejaría en América, llegándose a fundir en un entorno social, como parte inequívoca de la nacionalidad cubana. Los españoles, aún perdiendo la guerra en Cuba, no querían regresar a España y casados o arrimados con negras, blancas, mulatas o aparentando ser simples campesinos, quedaron en Cuba.

Es decir, que para entender este enorme legado cultural, dejado por los españoles en nuestro país, sería como fuente necesaria para su comprensión, observar la magnífica obra de los ingenieros, arquitectos y constructores a través del decursar histórico de la construcción de fortalezas, iglesias, conventos y asentamientos poblacionales.

Mucho medité la estructura del libro, adoptando la división por siglos hasta el XIX, con las poblaciones en orden alfabético. El siglo XX, lo dividí en dos períodos, hasta 1958 y del 59 al 2000, por haberse producido cambios políticos, sociales, económicos y en las construcciones, que requerían análisis diferenciados de ambos períodos. En ellos agrupé las obras de acuerdo con el tipo: obras educacionales, industriales, viales, hidráulicas, etc.

Caractericé cada período y también sus construcciones y los materiales que disponían. Muy importante consideré desarrollar dos temas en cada siglo: la formación técnica y profesional y las fuentes de financiamiento conque contaron para ejecutar las edificaciones.

He aquí algunos datos inéditos del Libro, como primicias dignas de mencionar:

Siglo XVI Los primeros constructores que murieron por la libertad de Cuba contra el invasor, según informe al Rey, en el ataque a La Habana por el pirata Jaques de Sores fueron: “Juan Díaz, Albañyl y los Carpinteros Maestre Juan, Esteban Sánchez y un tal Nicolao”.

La fundación de un tejar en 1543, como la primera industria de materiales de construcción en Cuba, por un alfarero procedente de Santo Domingo, ubicándo en Puerto Príncipe, al disponer de arcilla que “afloraba en todas partes con extraordinaria calidad”.

El primer capataz de la construcción de quien se tiene noticia en Cuba, que surge al comenzarse las “Obras de la Zanja Real”, para abastecer de agua a la Ciudad de La Habana, según documento que dice: “primer veedor, con un salario de 14 reales al día para el cantero: Juan Naera, para que ande en la obra e mande lo que han de hacer los peones y los esclavos”.

La primera Escuela de Canteros de La Habana, fundada por Francisco Calona en 1574.

Siglo XVII Las Murallas de La Habana se comenzaron a edificar a mediados de este siglo utilizándose 75,000 m3 de piedra de sillería. Su construcción duró cerca de 100 años. Tuvo nueve puertas, las que abrían y cerraban con el aviso de cañonazos. Su dotación militar fue de 3,400 hombres y 180 piezas de artillería.

Siglo XVIII El desarrollo en su máximo esplendor de la carpintería cubana con la construcción de 109 barcos [bergantines, galeones y fragatas, por un valor aproximado de 26 millones de pesos fuertes].

Siglo XIX La primera preocupación ecológica por la Bahía de La Habana, con los arreglos en la ciudad de sus calles, por el tránsito de las carretas cargadas con cajas de azúcar para la exportación por el puerto, deteriorándose las vías debido a la baja calidad de sus rellenos y lodazales, piedras y deshechos que con el arrastre de las lluvias eran “conducidas al puerto con perjuicio de su fondo” y “resultando que los buques no tuvieran donde fondear”.

Inodoros: En Cuba se colocaron los primeros muebles sanitarios en el Centro Asturiano (1887). Eran estos de forma antiestética de embudo, cajón de madera forrados de zinc y con una cadenita larga. Cuando los vio el Capitán General en su inauguración, tras un largo silencio, a distintas preguntas respondió: “bueno, es que ya nos habíamos acostumbrado al olorcillo”.

Consideré necesario detallar los Secretarios y Ministros de Obras Públicas, desde el primero nombrado en 1899 por el Gobierno Interventor, lo que requirió de una detallada investigación, pues no existía ninguna relación que abarcara los 100 años.

Finalmente, cómo podría hacerse un libro sobre las construcciones, sin sus protagonistas principales, “los constructores”. Estoy conciente que sobre esta relación se puede parafrasear el refrán “no están todos los que son, pero sí son todos los que están”, pese a ello, abordé el escabroso tema como reconocimiento a los constructores destacados, que son más, y con el convencimiento que muchos merecen no diez renglones sino un libro. De algunos no pude obtener sus biografías, pero los puse para que no se olviden sus nombres a los futuros relevos que retomen el tema. Al final de los Constructores Destacados, acompaño una pequeña relación de los Ingenieros Civiles, que participaron en las gestas del “68” y del “95”.

En capítulo aparte incluí los profesionales que desde el siglo XIX han alcanzado la categoría de Doctores, la gran mayoría después de 1959, demostración fehaciente del nivel de desarrollo alcanzado por este pueblo, que en los primeros años de la Revolución quedó solo con un puñado de arquitectos e ingenieros que germinaron en más de 160 Constructores “Doctorados en Ciencias”.

Fueron muchas y resulta difícil detallar todas las fuentes, sin embargo es imprescindible que enumere las más importantes: Don Jacobo de la Pezuela en su monumental y enciclopédico “Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de la Isla de Cuba”, publicado en 1861, describió e historió infinidad de construcciones de todo el país. El Profesor Universitario de Historia de la Arquitectura, Joaquín Weiss Sánchez, con su erudita obra “La Arquitectura Colonial Cubana” ha sido otra fuente de inapreciable valor en la historia constructiva hasta el año 1900.

Los doctores e historiadores: Manuel Pérez Beato, Emilio Roig de Leuchsenring, y Eusebio Leal Spengler, en sus respectivas obras “Habana Antigua” “La Habana, Apuntes Históricos”, y “La Habana Ciudad Antigua”, han dado a conocer con prolijidad la historia de nuestra Capital y de sus construcciones, donde por la deformación colonial, continuada en la seudo-república, se ejecutaban entre el 80 y el 90% de las construcciones del país.

Los arquitectos Luis Bay Sevilla, y José María Bens Arrarte, publicaron en la Revista Arquitectura entre 1930 y 1960 innumerables artículos, donde igualmente registraron ampliamente las construcciones coloniales y contemporáneas de nuestro país.

Abel Fernández Simón, publicó una serie de documentados artículos en la Revista Ingeniería Civil, entre los años 1956 y 1961, de corte histórico-técnicos, en los que trató algunas temáticas inéditas, analizadas con su doble condición de arquitecto e ingeniero y su vocación de historiador.

Consulté muchas de las historias locales escritas sobre las principales villas y ciudades y las editadas en éstos últimos años por las actuales 14 provincias, así como algunas historias municipales que he podido localizar.

He revisado los “Libros de Cuba”, editados por casi todos los gobernantes del período Neocolonial, las “Memorias” de los Gobernadores norteamericanos de los dos períodos de intervención y todos los “Censos”, que se han realizado en nuestro país. También las colecciones completas de las revistas Arquitectura, Ingeniería Civil, de la Sociedad Cubana de Ingenieros, que publicaban trabajos de corte histórico y técnico sobre las construcciones importantes que se ejecutaban, desde 1909 hasta la fecha. De las últimas cuatro décadas me informé en las revistas “Cuba Construye”, “Constructores” y “Obras”, que han recogido parcialmente lo acontecido en el período, completándolas con informaciones periodísticas.

Sobre temas específicos he utilizado obras clásicas, como “El Ingenio” de Manuel Moreno Fraginals para el tema azucarero; “Una luz que llegó para quedarse” de José Altshuller sobre la electricidad, “Caminos para el azúcar” de Oscar Zanetti García para los ferrocarriles; Igualmente útiles me resultaron, entre otras: “La Habana de Tacón” de la arquitecta Felicia Chateloín; “1898-1921, La transformación de La Habana a través de la arquitectura" de Llilian Llanes, “La urbanización de las murallas; dependencia y modernidad” de Carlos Venegas Fornías, y otras muchas detalladas en la bibliografía.

En el “Índice de Contenido” existen no menos de 1,800 referencias de poblaciones y obras edificadas al paso de cinco Siglos, hasta el año 2000. En cerca de 600 páginas hay más de 400 fotos, muchas de ellas desconocidas.

La bibliografía consultada se encuentra en 13 páginas, aparecen entrevistas en número de más de 100 a personalidades jubiladas o activas en el Sector de las Construcciones. También hay citas de personas vivas, muertas o salidas del país, porque a través del tiempo quedan sus obras como tarjetas de presentación.

Por último quiero expresar el criterio, de que este libro publicado por la editorial española “Díaz Chavín” debe tomarse como un deseo de guardar para la posteridad la labor desarrollada por los que a través de los siglos han construido en nuestra Patria y está dirigido a constructores, especialistas, técnicos, estudiantes en general y a todos los amantes de las obras de ingeniería y arquitectura.

nota

1500 años de construcciones en Cuba, Juan de las Cuevas Toraya. Chavin, Cuba.

sobre el autor

Juan de las Cuevas é historiador das construções e da indústria de materiais de construção de Cuba

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